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Los juegos de La Tierra Media y El Señor de los Anillos

Los juegos de La Tierra Media y El Señor de los Anillos

Repasamos, anillo en mano, todos los títulos que han llevado la mitología, los personajes y los escritos de J.R.R Tolkien al mundo de los videojuegos.

Los primeros juegos de Melbourne Games y Beam Software: La Tierra Media y el píxel

La comercialización de los derechos por parte de Saul Zaentz dio como resultado la aparición de juegos de rol, figuras, miniaturas… Y videojuegos. Allá por 1982, cuando parecía desvanecida ya toda esperanza -y tras algunos rara avis en forma de juego sin licencia, como The Shire, Ringen o Moria-, Melbourne House y Beam Software dieron luz verde a una de las aventuras gráficas conversacionales más redondas y completas de la historia del videojuego: The Hobbit. Lanzada en 1982 para Amstrad, Spectrum, Commodore 64, Apple II y MSX -incluso en plataformas menos habituales para la época, como el Dragon 32 y el Oric- The Hobbit conseguía recrear el libro de Tolkien de manera sorprendentemente milimétrica, trasladando pasajes enteros de la novela original, y ofreciendo escenarios, además de multitud de personajes con los que hablar, interactivos.

Las innovaciones de este primer ‘The Hobbit’ de Beam Software y Melbourne House siguen siendo sorprendentes a día de hoy.

Beam Software trató con especial cuidado la forma en la que el jugador se veía inmerso en el juego, remodelando por completo el clásico motor basado en conversaciones, haciéndolo más fluido y orgánico, y evitando aquellos comandos artificiales vistos hasta la fecha. De esta manera, y gracias al "Inglish" -el nombre del citado motor- podíamos entablar órdenes y frases muy complejas, coger determinados objetos, modificarlos y convertirlos, o ponernos a hablar con cualquier personaje de la Comarca, Rivendell o Ciudad Lago, mientras emprendíamos nuestra búsqueda del tesoro de los enanos de Erebor. Es más, The Hobbit incluía un sistema de eventos y situaciones en tiempo real que otorgaba un plus de imprevisibilidad a cada partida, ya que en cualquier momento, podíamos ver como uno de nuestros acompañantes o personajes principales realizaba alguna temeraria acción o robaba algún objeto por nosotros -Gandalf, sin ir más lejos, no paraba de visitar localizaciones-.

Este tipo de situaciones también podían dar como resultado un trágico final: si Gandalf acaba siendo engullido o capturado por alguna criatura, acabábamos dándonos de bruces en un camino sin salida y quedándonos atascados en la partida. La apariencia de The Hobbit era bastante parca en detalle, ya que su representación gráfica estaba limitada en forma y maneras en parte por la limitada potencia de los ordenadores de la época, y por otra, por la falta de un estilo artístico definido. Pese a ello, The Hobbit fue toda una revolución en ventas y crítica, gozando de un apoyo inusitado, que obligó en cierta manera a Melbourne House y Beam Software a continuar explotando la licencia con diferentes secuelas y adaptaciones.

Su apartado gráfico puede parecer tosco a las nuevas generaciones, pero el título sigue siendo muy divertido y completo.

Al juego de El Hobbit, le siguieron dos volúmenes basados en El Señor de los Anillos, uno centrado en La comunidad del anillo -Lord of the Rings: Game One- y otro en Las dos torres -Shadows of Mordor: Game Two of The Lord of the Rings- que apostaban por una mecánica más simple y clásica, y aunque introducían nuevos elementos jugables, cercenaban a todas luces la inteligencia artificial dinámica de su primer juego, echando por tierra las esperanzas de los jugadores ver el mismo sistema juego que les sorprendió en su día pero adaptado a las aventuras de Frodo, Sam y Gollum en su aventura hacia el Monte del Destino.

Melbourne Games desarrolló varios volúmenes basados en ‘El Señor de los Anillos’ tras su éxito con ‘El Hobbit’.

La editora y desarrolladora Melbourne Games, en vista del estancamiento del género, decidió darle un nuevo empujón a la Tierra Media, cambiando radicalmente de planteamiento y apostando ahora, por una extraña mezcla entre rol y estrategia en tiempo real. Para 1988, War in the Middle Earth, era uno de los juegos mas ambiciosos, completos y divertidos del momento, con una especial predilección por brindarle al jugador el control de los más amplios y enormes ejércitos vistos sobre la faz de la Tierra Media. El título salió para una gran cantidad de plataformas y estándares, desde ZX Spectrum, Commodore 64, Amstrad, MSX, MS-DOS, Amiga, Atari o Apple II -se llegó incluso a anunciar una adaptación para NES que jamás llegó a ver la luz-, contando con enormes diferencias gráficas entre ellas. La mecánica jugable era interesante. Íbamos moviéndonos por el escenario, mientras reclutábamos y descubríamos héroes, razas y pueblos, a la vez que nos internábamos en una dinámica de conquista y defensa de regiones de la Tierra Media. La interfaz variaba según la plataforma, aunque teníamos un mapa como principal pantalla y una vista de batalla, que nos mostraba a los escarceos y combates de las unidades.

War in the Middle Earth era una suerte de Risk -el popular juego de mesa- ampliado y virtual, con especial ahínco en la exploración y el rol, donde además de acantonar ejércitos y huestes, podíamos conquistar territorios de la Tierra Media, gestionar unidades o adquirir objetos especiales, mientras buscábamos los favores de personajes míticos, como cualquiera de los Istari -Radagast, Gandalf o Saruman- y expulsábamos a la sombra. La crítica no terminó de cogerle el punto, pero el grueso de los jugadores que tuvieron la suerte de disfrutarlo en sus máquinas, guardan todavía un grato recuerdo.

‘Riders of Rohan’, editado por Konami, fue uno de los videojuegos más curiosos de todos.

Melbourne y Beam Software volvieron a la carga una última vez, ya en 1989, con la aventura que pondría el punto y final a su particular trilogía de aventuras gráficas basadas en El Señor de los Anillos. Crack of Doom era un título hecho con prisas que solo nos permitía jugar con Sam y que adaptaba los últimos capítulos de El retorno del Rey, con el hobbit rescatando a Frodo de las garras de Ella-Laraña y los orcos de Cirith Ungol, y acompañándolo en el largo periplo a la hora de lanzar el Anillo Único a los fosos ígneos del Monte del Destino. El juego jamás fue lanzado en Europa, solo en Norte América y Australia y llegó a tener un éxito moderado en ambos países, siendo el último título lanzado por Melbourne basado en los escritos de Tolkien, terminando así una era.

Beam Software probó suerte una vez más en 1990 -hay que recordar que eran poseedores de la licencia oficial de Tolkien State- con Riders of Rohan -que traducido al castellano sería algo como Los Jinetes de Rohan-, una especie de versión de War in the Middle Earth centrada en los oscuros designios que se cernían sobre Rohan, siendo esta vez el jugador el encargado de gestionar y pertrechar los ejércitos de jinetes de Rohirrim. Desde los Vados del Isen a la batalla del Abismo de Helm, Riders of Rohan nos llevaba por una campaña fiel y bien adaptada para un jugador basada en el libro de Las dos torres, pese a que la épica historia enlazaba de forma directa con los hechos de El retorno del Rey. El juego no funcionó mal comercialmente hablando -Konami se encargó de editarlo y distribuirlo en algunos territorios-, pero sonaba más a canto de cisne que a prueba fehaciente de mantener los derechos sobre la saga por parte de Beam Software.

Imagen del título de Beam Software ‘Riders of Rohan’, un juego de estrategia y acción centrado en los hijos de Eorl.

Los volúmenes de Interplay: de La Comunidad del Anillo, al malogrado Retorno del Rey

Los años noventa trajeron, entre otros muchos avances, la popularidad de las consolas domésticas y los ordenadores personales entre el gran público. Ofrecían potencia, juego y catalogo ilimitado al jugador en general, y en el caso de las consolas, de hacerlo partícipe de la comodidad a la hora de jugar en el salón de casa con solo encender y arrancar el televisor. En este panorama cambiante en la industria del videojuego, Interplay recogió el testigo de Melbourne Games, y se aventuró, en 1991, a adaptar la trilogía de El Señor de los Anillos para Amiga y MS-DOS -esta versión fue lanzada también en CD, con intros y secuencias de video extraídas de la adaptación cinematográfica de Ralph Bakshi-, contando con una buena fidelidad a los escritos originales de Tolkien, y volviéndonos a introducir en una divertida mecánica basada en el rol.

The Lord of the Rings Vol 1, empezaba como La comunidad del anillo, con Bilbo Bolsón celebrando su cumpleaños y Frodo recibiendo el anillo mágico por parte de su tío en Bolsón Cerrado. Años después -siguiendo casi la cronología exacta de la obra Tolkien, aunque se permitían ciertas licencias- Gandalf regresaría a la Comarca con la verdad sobre el Único, el Señor Oscuro Sauron y la criatura Gollum, a la que Bilbo retó a un juego de acertijos en la profundidades de las Montañas Nubladas. En el juego, teníamos que ir de un lado a otro de la Tierra Media, recogiendo objetos, hablando con viandantes y otros personajes no controlables y reclutando a los integrantes de la Compañía del Anillo. The Lord of the Rings Vol 1, era un videojuego bastante fácil de jugar, con acciones contextuales muy delimitadas y una perspectiva cómoda -completamente cenital-. Contaba con un enorme terreno a cubrir -The Lord of the Rings Vol 1 contaba incluso con un rudimentario ciclo de día y noche-, lleno de misiones principales y secundarias, que nos hacían desplazarnos por la Tierra Media a placer, mientras seguíamos -no sin ciertas licencias, como os hemos dicho más arriba- el argumento del primer libro.

Interplay hizo un gran trabajo adaptando la novela de Tolkien a los videojuegos. Su versión para SNES sigue siendo muy recordada.

Como juego de rol clásico en The Lord of the Rings Vol 1 -casi como si de un título RPG oriental se tratase-, podíamos gestionar nuestra compañía, modificar sus armaduras, elegir los objetos o hechizos a usar -en el caso de Gandalf- o incluso designar el líder de nuestra particular comunidad virtual. Con perspectiva, es fácil darse cuenta de que The Lord of the Rings Vol 1 era uno de esos juegos con encanto. Gozaba de una banda sonora genial -a cargo de Charles Deenen que curiosamente reconoció que no había leído ni una sola palabra de Tolkien con anterioridad- y una personalidad única, que invitaba al jugador a sumergirse por completo en el universo que nos planteaba. Más tarde, en 1994, Interplay decidió hacer una adaptación para la popular SNES de Nintendo, que aunque aprovechaba la licencia, modificaba la mecánica y la duración del juego. La versión The Lord of the Rings Vol 1 para SNES era bastante más directa y enfocada a la acción que la anterior incursión de Interplay, contaba con soporte para multi-tap -de manera que podíamos conectar varios mandos y jugar de forma cooperativa con varios amigos en la misma consola-, y aunque no llegaba a ser tan extensa argumentalmente hablando -se quedaba y terminaba justo después de la batalla de Gandalf contra el Balrog en Khazad-dûm-, ofrecía entretenimiento durante horas.

Pocos meses después, Interplay lanzó al mercado -esta vez, solo en MS-DOS, y sin versión en CD-Rom o Amiga- el segundo volumen de The Lord of the Rings. En esta ocasión seguíamos el argumento de Las dos torres, entrando en la Rohan ocupada por las fuerzas oscuras de Uruk-hai de Saruman. El videojuego mantenía la estructura del primer título, y ofrecía más contenido, misiones secundarias y personajes que conocer como Théoden y Éomer o Éowyn, y aunque se seguían tomando licencias, se seguía el argumento y el espíritu del libro de Tolkien con bastante fidelidad. Pero este The Lord of the Rings Vol 2 no terminó de cuajar. Sus ventas fueron exiguas y la crítica no terminó de reconocerlo e Interplay se vio obligada a dejar su serie de forma abrupta, sin terminar. Jamás vimos el tercer volumen, aunque no son pocos los que dicen que el título llegó a tener un estado muy avanzado en su desarrollo y estuvo muy cerca de ver la luz de manera comercial. Sin ir más lejos, se llegó a rumorear que pasó por un intenso trabajo de transformación y reestructuración, de juego de rol a juego de estrategia, para por lo menos llevar a término una trilogía que cautivó a toda una generación de jugadores.

Sea como sea, y ante algunos sonoros fracasos que desvirtuaban la obra del autor original -y no los hacían ganar demasiado dinero-, los herederos de Tolkien decidieron hacer un enorme y forzado hiato o impasse en cuanto a las adaptaciones referentes en el mundo de los videojuegos, no volviendo a ceder los derechos a ninguna compañía en varios años y quedándose la licencia oculta en la más lúgubre de las cavernas.


vito81 · hace un minuto
Yo disfruté muchísimo con la versión de Vivendi de PS2, muy muy divertida. Una pena que cancelaran Treason of Isengard, me gustaba mucho más el estilo de estos juegos que los de EA (que también eran juegazos, pero otro rollo).

A ver si alguien se anima a sacar un RPG de los 3 libros del tirón.

Nanduil · hace 6 minutos
"Podíamos ser un enano, un hombre, un hobbit o un elfo, eligiendo sexo y clase -Ladrón, Capitán, Campeón, Guardian, Cazador, Mago, Bardo, Lector de Runas o Jardinero-"

En la Tierra Media solo se conocen 5 magos y en El Señor de los Anillos Online se respeta eso al máximo. No existe la clase de Mago porque no hay magos en la Tierra Media salvo los Istari. Por otra parte, lo de jardinero te lo has inventado, no hay clase jardinera en LOTRO. Lo que hay es farmer y es solo una profesión de planta y recolección para ayudarse en Cocina. Por otra parte el PvP no se añadió hasta más tarde, por lo que no salió con Angmar (que yo recuerde). El Rune Keeper y el Warden no estaban en Angmar así que no se porque se mencionan cuando tardaron bastante en salir. El Beorning saldría mucho más tarde.

DonPollon · hace 59 minutos
Muy top el del retorno del rey de PS2, fantástico para jugar 2 jugadores

Gran_dios_oso · hace 8 horas
Lo dije en otro tema, pero lo que no me gustaba de los juegos de la Batalla por la Tierra Media era lo injustamente débiles que podían ser algunos bandos del mal, sobre todo los Trasgos y Mordor, cuyas unidades morían fácilmente y sus arqueros tenían un alcance mediocre. En cambio los bandos del bien eran OP, ni se digan de los elfos con sus flechas de plata (con eso podías matar fácilmente a cualquiera, incluso teniendo los suficientes arqueros matabas al Balrog en un abrir y cerrar de ojos)

Solo Isengard y Angmar eran buenos en cuanto al lado del mal se refiere.

EmeraldGolvellius · hace 10 horas
La primera vez que vi un Videojuego de Lord of the Rings fue el de Commodore Amiga,
y no me maravillo precisamente,preferia otros juegos de Rol como Ultima o Eye of Beholder.
recuerdo vagamente jugar al War in the Midle Earth en MSX y tampoco me terminaba de maravillar,
no fue hasta la primera XBOX que disfrute de un Videojuego de la Obra de Tolkien que me enganchara.

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