30 juegos que definen lo mejor del catálogo de la consola de Nintendo.
13. Muramasa: The Demon Blade
Este juego lo tenía todo para no salir de Japón, pero por suerte lo hizo y disfrutamos de una aventura llena de acción, saltos y un estilo jugable clásico acompañado de gráficos preciosistas de diseño bidimensional, dibujados, como antaño. Es
Muramasa: The Demon Blade. La presentación visual del juego ayudó a conformar un aspecto impactante y artísticamente muy destacable. Los escenarios apostaban por un muy buen nivel de detalle y, sobre todo, por unas paletas de colores y diseños que nos hacían creer que estamos ante dibujos animados, algo que todavía no logran con la misma eficiencia los polígonos, por mucho
cel-shading que se aplique, y es que hay cosas que solo la animación y lo bidimensional pueden conseguir.
Proponía un desarrollo mucho más cercano a la exploración que a la acción simplista de un "yo contra el barrio", de manera que construye su propio estilo a raíz de la línea de juegos de acción exploratoria, representada por la serie
Metroid, y buena parte de la saga
Castlevania. Por eso mismo, podía pasarse en muy pocas horas, pero conseguir el 100% del juego era una tarea casi titánica.
Muramasa: The Demon Blade es una de esas pequeñas joyas del videojuego contemporáneo, y lo es por mantenerse fiel a unas tradiciones que cada vez cuesta más encontrar en títulos nuevos. Al mismo tiempo, se nutre de la tecnología actual para, siendo contemporáneo también en ello, poder sacarle jugo y ofrecer una experiencia estética que, simplemente, no es comparable a lo que hay ahora en el mercado. Tiene mucho encanto revivir el estilo visual de los 8 bits, y tiene mucho encanto encontrarse con impresionantes gráficos imposibles hace seis meses, pero hay algo especial en el cuidado artístico, en el barroquismo del dibujo clásico y su aplicación bidimensional.
14. Epic Mickey
Warren Spector, todo un veterano de los videojuegos, apostó por Mickey Mouse. Parecía raro que el creador de juegos como
Deus Ex o
Wing Commander, desde su posición en la estructura de Disney como dirigente del estudio Junction Point, abrazara una marca aparentemente tan infantil. Lo que nos encontramos en
Epic Mickey fue (no podía ser de otro modo) el regreso a la era dorada de este personaje a los videojuegos, una evocación total a los grandes clásicos de 16 bits del ratón más famoso del mundo (con permiso del señor Pérez).
Epic Mickey, además, era todo un tributo a la historia de Disney, recuperando personajes como Oswald y recorriendo algunas de las producciones clásicas más famosas de esta factoría, incluyendo niveles bidimensionales como el que nos llevaba a un memorable cortometraje en un barco de vapor que marcó para siempre la historia de la animación, hasta parques de atracciones, todo ello para recuperar el color, la vida, del universo de Mickey Mouse.
Fue, en definitiva, un título magnífico. Como revisión casi erudita del mundo Disney no tiene precio, y como aventura de plataformas es de las mejores que han llegado al mercado en toda la generación. Resultó ingenioso, y estaba lleno de imaginación y buenas experiencias.