La historia de God of War

La historia de God of War

Ramón Varela · 13:27 9/2/2013
Nos preparamos ante el lanzamiento de God of War: Ascension repasando toda la historia de Kratos, el Dios de la Guerra.

God of War: Chains of Olympus

Kratos se encuentra al servicio de los dioses, aún torturado por la visión de sus pesadillas. Es enviado a Ática para luchar contra los persas en una batalla en la que además de guerreros tendrá que hacer frente a un descomunal basilisco. Tras salir victorioso y acabar con el Rey persa, el protagonista verá caer al mismísimo Sol cerca de Maratón, algo que dejar el mundo sumido en la oscuridad.

Atenea, que casi durante toda la historia de God of War colabora como guía y aliada en el Olimpo, nos explica que Morfeo –Dios del sueño- ha alzado su manto para sumir a Dioses y población en un profundo sueño que le permitirá aumentar su poder y dominación. Para evitar este desaguisado, Kratos debe dirigirse al templo de Helios y devolver al Sol a su lugar. La tarea no es simple, pues Eos informará al espartano que su hermano Helios está secuestrado por el titán Atlas. Para encontrarlo, Kratos utilizará a los caballos que tiran del carro de Helios, pues ellos son capaces de encontrarán a su amo.

Kratos tiene una segunda motivación en realizar toda esta peligrosa aventura, ya que en numerosas ocasiones suena entre la oscuridad y la niebla la flauta de Calíope –su hija asesinada-. En este momento de la historia el héroe aún se encuentra muy torturado por el fallecimiento de su familia, y mantiene la esperanza de conseguir un descanso eterno. Ello le provocará varios sueños a lo largo del juego y tras uno se despertará en el Hades, lugar en el que los caballos de Helios se han detenido. La pista es buena ya que desde este lugar puede ver en el horizonte los rayos del Sol, pero aún le queda mucho camino por recorrer.

Tras muchas batallas, Kratos se encuentra ante el río Estigio –Aqueronte en algunos textos- y Caronte, el barquero del Hades. Esta es la primera vez, salvo que Ascension nos contradiga, que visitamos esta peligrosa tierra a la que regresaremos en varias ocasiones. Pero Caronte no está dispuesto a dejar pasar a Kratos por las buenas y tendrá lugar una batalla. El poder del barquero es poderoso aquí y derrota al espartano, que cae a un abismo. Se despertará encarcelado en el Tártaro, lugar de tormento y sufrimiento eterno más profundo que el Hades mismo.

Durante su escapada de esta hostil prisión encontrará a Hiperión, uno de los titanes, y las cadenas rotas de Atlas. También los Guanteletes de Zeus, un arma en forma de puños metálicos que le proporcionan a Kratos un gran poder divino; con ellos, forjados por Hefesto, Zeus encadenaba a los titanes. Y Kratos sabe para qué los quiere: volver a encontrarse con Caronte y esta vez sí, acabar con él. Gracias a su barco, podrá dirigirse a la luz del Sol.

Durante su estancia en el Hades Kratos continuará con las visiones de su hija Calíope, a la que seguirá. Esto le lleva a encontrarse con Perséfone, la esposa de Hades, reina del inframundo y tejedora de un plan secreto contra el Olimpo. Ella le ofrece un trato a Kratos: olvidar sus pesadillas, algo a lo que el espartano accede, a costa de perder sus poderes. Allí se encontrará con su familia en los Campos Elíseos.

Perséfone descubre entonces sus auténticas intenciones: destruir el pilar que sostiene la Tierra gracias a Atlas ahora que los dioses están indefensos por la acción de Morfeo. Kratos aún se encuentra al servicio de los dioses y decide no sin dolor separarse de su hija, recuperar los poderes y enfrentarse a Perséfone y Atlas en una batalla final en la que vence gracias al Guantelete de Zeus. No obstante, Atlas advertirá a Kratos que los olímpicos no le ayudarán en aquello que busca –el perdón-, a lo que él responde que los servirá fielmente. De esta manera, Atlas quedará condenado a sostener el mundo en sus hombros, el Sol regresará a su lugar y Morfeo volverá al lugar al que pertenece. A Kratos le serán retiradas las armas y protecciones conseguidas en esta misión, y sus pesadillas no cesarán.