¿La burbuja de las consolas?

¿La burbuja de las consolas?

Pablo Grandío · 12:09 12/1/2013
Steambox, Project Shield, Ouya, GameStick y otras intentarán encontrar su sitio frente a las tradicionales Nintendo, Sony y Microsoft.

Indrema, Linux, Android y la libertad para los desarrolladores

En el año 2000, antes de que Google y Apple se erigiesen como las grandes competidoras de Microsoft en la industria del software, la compañía de Bill Gates y su sistema operativo Windows parecían inamovibles. Los Mac eran un mundo paralelo remoto y desconocido para la mayoría de usuarios, y Linux ofrecía una alternativa libre (y sin pantallas azules) al sistema operativo dominante, pero tenía poco software y videojuegos, y era demasiado difícil de instalar. Del mismo modo que Micro$oft era el mal y si convertías las letras de Bill Gates a ASCII y le sumabas el 3 de "tercero" te salía 666, Linux era la quintaesencia del frikismo. Pero era un sistema libre que podía dar mucho de sí como plataforma de juegos si se hacía accesible a todo el mundo.

Partiendo de esa idea, la Indrema L600 aspiraba a ser la primera consola de software libre de la historia, usando el sistema operativo Linux, con un kit de desarrollo gratuito y la posibilidad de que los desarrolladores de juegos pudiesen publicar en la consola sin necesidad de pagar royalties o pasar procesos de aprobación. Técnicamente la consola iba (aspiraba) a ser una maravilla para la época, con un procesador de 600 Mhz, 64 MB de RAM y 32 MB de memoria de vídeo, y la posibilidad de ir mejorando su unidad gráfica, pudiendo extraerla y cambiarla por otra. Iba a tener todo tipo de funciones multimedia, desde reproducir MP3 hasta ejercer de grabador de vídeo digital, e incluso estaría preparada para las televisiones de alta definición. El proyecto nunca vio la luz, y después de muchos dimes y diretes durante el año 2000, en primavera de 2001 la compañía cesó operaciones.

El proyecto contaba con algunas buenas ideas. Lanzó una plataforma web llamada Indrema Developer Network en el que ofrecía a los desarrolladores, tanto profesionales como independientes, recursos y documentación de la máquina, del mismo modo que otras compañías han hecho años después. También, tras el lanzamiento de PS2 en América, lanzó una divertida lista de razones para comprar Indrema, entre las cuales aseguraba que tarde o temprano la máquina tendría un emulador de PS2, y que el carácter independiente de la consola permitiría una montón de juegos "pervertidos".

Echando un vistazo a los paralelismos con Indrema, Ouya y Gamestick apuestan por Android como plataforma libre para publicar juegos, pero el caso de Android es muy diferente al de Linux. Este sistema operativo era y todavía es minoritario, una opción de nicho para gente muy aficionada a la informática, mientras que Android es el sistema operativo dominante en los teléfonos móviles inteligentes y en las tabletas, y una plataforma por la que cada vez se está apostando más en materia de juegos. Ambos son completamente abiertos, pero Android es un fenómeno de masas y ya cuenta con miles de juegos, por lo que tanto Ouya como Gamestick no tendrían problemas para conseguir que la gente desarrolle juegos; ya lo están haciendo. En algunos casos los títulos funcionarán sin cambios, y en otros solo habrá que hacer una pequeña adaptación u optimización.

Ouya

Ouya fue por méritos propios una de las noticias del año 2012. Uniendo la libertad de la plataforma Android con las posibilidades de financiación del micromecenazgo, la consola consiguió casi 10 millones de dólares de financiación, no de un impaciente fondo de capital riesgo, sino de sus futuros usuarios.

Ouya no aspira a competir técnicamente ni con la flamante Wii U ni con las futuras PlayStation 4 y Xbox 720, contando en su interior con un chip TEGRA 3 de NVidia y 1 GB de memoria RAM, además de 8 GB de almacenamiento Flash, lo que "solo" la sitúa al nivel de los móviles Android de último modelo. Una potencia discreta en comparación con otras apuestas, pero el objetivo de Ouya no es entrar por los ojos, sino llevar al salón una consola libre, abierta y de juegos gratuitos y accesibles, aunque habrá muchos que sean solo versiones de prueba, y otros que funcionen con micropagos.

La máquina apuesta también por un atractivo diseño y un tamaño reducido, con un mando muy completo que incluye una zona táctil además de los controles que uno espera encontrar para los juegos más complejos. Llegará a mediados de 2013 desde 99 dólares.

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GameStick

GameStick es mucho más reciente que Ouya y también más humilde. Ouya necesitaba 950.000 dólares para hacerse realidad, logrando 10 millones, mientras que GameStick solo aspiraba a sumar 100.000 dólares (la "campaña de colecta" sigue abierta, y va por algo más de 300.000). También es más portátil que Ouya, pues no consta de una consola con sus mandos, sino que GameStick -como su nombre insinúa- es simplemente un mando con la circuitería de la consola dentro, y trae consigo un receptor que se conecta al televisor y que se puede guardar en un espacio del propio mando. Es la consola doméstica más portátil hecha nunca, según sus creadores.

Aspirando a un precio todavía más asequible que el de Ouya (solo 79 dólares), otro de los puntos que sus creadores señalan en su Kickstarter es que hay 1.400 millones de televisores en el mundo y solo un 1% de ellos se usa para jugar. La idea no es entrar por los ojos, con una potencia también bastante discreta (un procesador Amlogic 8726-MX y 1 GB de memoria), sino llevar los videojuegos a todavía más público, de la forma más asequible posible. Como curiosidad, no tiene ni pantalla ni zona táctil.

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