¿La burbuja de las consolas?

¿La burbuja de las consolas?

Pablo Grandío · 12:09 12/1/2013
Steambox, Project Shield, Ouya, GameStick y otras intentarán encontrar su sitio frente a las tradicionales Nintendo, Sony y Microsoft.

El mercado de las consolas de videojuegos tiene prácticamente el mismo repertorio desde hace casi 20 años. Desde que PlayStation irrumpió triunfalmente en 1994, la competencia ha estado entre Sony, Nintendo y Sega, siendo ocupado rápidamente el lugar de ésta por Microsoft y sus consolas Xbox a partir del año 2001. Desde mediados de los 90, las diferentes generaciones de videojuegos han sido una lucha de cinco o seis años entre solo tres potentes plataformas copando un mercado que en los últimos años ha estado más igualado que nunca. Si PSX triunfó abrumadoramente en su generación y PS2 repitió sus éxitos años después, en los últimos años Nintendo, Microsoft y Sony se han repartido el pastel de forma más equitativa (40, 30 y 30% respectivamente) mientras el mercado de los videojuegos no ha dejado de crecer.

Desde el año pasado, sin embargo, ha llegado Ouya como invitada inesperada, y ahora en apenas unos días hasta tres nuevos proyectos de consola han sido anunciados. La humilde Gamestick, una idea similar a la de Ouya y, como ésta, financiada a través de Kickstarter, y las potentes apuestas de NVidia y Valve Software: Project Shield, una portátil Android con conectividad con Steam, y la rumoreada Steambox, un "PC de sala de estar" diseñado para jugar con los juegos de Steam en el televisor usando la modalidad Big Picture estrenada por el servicio de Valve el año pasado.

De esperar un 2013 que viese la consolidación de Wii U y el anuncio de PlayStation 4 y Xbox 720, como dictaban los cánones y la tradición, ahora han aparecido nuevos actores que aspiran -si no se cancelan por el camino- a cambiar de forma permanente el panorama de las consolas, y también, de hecho, lo que se entiende como consola.

Malos precedentes

Las "consolas fallidas" son objetos de coleccionismo y temas de debate desde hace ya años. Desde el desliz de Nintendo con Virtual Boy y el poco publicitado de Apple y Bandai con Pippin hasta los más sonados casos de 3DO, Atari Jaguar y máquinas que vivieron demasiado poco como Saturn o Dreamcast, han sido muchas las plataformas que intentaron establecerse en el mercado y duraron unos pocos meses o años, dejando en la ruina a sus fabricantes y desilusionando a los usuarios que habían gastado sus ahorros en adquirirlas.

Pero menos conocidos son otros casos, el de las consolas que estuvieron en proyecto y nunca salieron a la luz. Aparte de la cantidad de prototipos que Sony, Nintendo y Microsoft deben guardar en sus almacenes junto al arca perdida, en los últimos años ha habido máquinas que se han anunciado y luego han sido canceladas, pasando rápidamente al olvido. La última de ellas ha sido la consola portátil de Panasonic, Jungle, orientada a los juegos en línea, que no daba demasiadas buenas vibraciones cuando fue anunciada en octubre de 2010. Tan solo unos meses después, el 1 de marzo de 2011, la compañía japonesa abandonaba el proyecto.

Una nueva consola portátil de Panasonic.
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Jungle era una consola portátil, destinada a estrellarse en un mercado muy amenazado por los smartphones y tabletas en el que hasta las veteranas Nintendo y Sony han encontrado problemas para echar a rodar las sucesoras de Nintendo DS y PSP. Pero hace unos años, en la generación de PlayStation 2, GameCube y Xbox hubo dos "apuestas" sonadas por intentar entrar en el mercado que finalmente desaparecieron en la nada (el término inglés vaporware expresa muy bien la expectación que despertaron y lo que finalmente acabó pasando). En el año 2000, la consola Indrema apostaba por el sistema operativo Linux para llevar libertad a los desarrolladores para consola, un concepto y una idea muy similar a lo que Ouya pretende hacer apostando por Android. En 2004, la consola Phantom de Infinum Labs intentaba llevar la arquitectura del PC a la sala de estar, de forma similar a lo que la Steambox de Valve pretende hacer. Ha habido otras "consolas de vapor", como las canceladas sucesoras de 3DO (M2) o Jaguar (que tuvo una predecesora cancelada, Phanter), pero estos dos ejemplos son los más recientes.

Como podéis ver, estos dos casos de principios de la década pasada tienen paralelismos muy interesantes con las nuevas consolas que se han anunciado, pero eso no significa necesariamente que vayan a correr la misma suerte. La informática y los videojuegos han cambiado mucho desde entonces, y ni Android es lo mismo que Linux, ni Valve es lo mismo que una desconocida Infinium Labs. Al mismo tiempo, en 2013 es bastante más fácil manufacturar hardware que en el año 2000 o 2004, con un gigante llamado China ejerciendo de fábrica del mundo, si al ver las condiciones de trabajo de los subcontratantes se mira para otro lado.

Otro caso interesante, pero del que no hablaremos en este artículo, es el de la N-Gage de Nokia: una apuesta de 2004 de la compañía finlandesa, por aquella líder indiscutible en teléfonos móviles, híbrido entre portátil y móvil, que pasó sin pena ni gloria tanto en su modelo original como en su rediseño. Poco después de que la plataforma desapareciese, comenzó la fiebre de los juegos para smartphones.