Joyas de Wii encerradas en Japón

Joyas de Wii encerradas en Japón

Daniel Escandell · 13:37 2/1/2013
Cada año multitud de juegos no salen de Japón. Exploramos el catálogo de Wii y seleccionamos algunas joyitas que nunca nos llegaron a estas tierras.

1. 428: Fūsa Sareta Shibuya de

Chunsoft y Sega crearon este juego de terror, conocido internacionalmente como 428 The World Doesn't Change Even So, toda una experiencia de lo más singular en Wii que estaba desde el principio destinado a quedarse en Japón e incluso puede decirse que tuvo un resultado comercial relativamente discreto en ese mercado. Y es que, al fin y al cabo, era una suerte de novela visual e interactiva más que un videojuego al uso. Sus versiones posteriores para PlayStation 3 y PSP también se quedaron en tierras niponas.

La aventura interactiva para Wii pensada para el mercado nipón.
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La narración se presentaba combinando texto, secuencias de vídeo con actores reales y fotografías estáticas, lo que lo convertía en uno de esos productos extraños en el conjunto general de la industria y muy costosos de localizar. Eso, unido a unas bajas proyecciones de ventas, hace que este tipo de juegos se queden como producto muy regional. La crítica nipona lo alabó notoriamente (la veterana Famitsu le dio su puntuación máxima, un 40) y se vieron rápidamente las conexiones con el clásico Machi, de 1998, una aventura sonora de la propia Chunsoft.

El terreno jugable apostó por una jugabilidad de narración paralela a través de la perspectiva de múltiples personajes. El título empezaba con un detective que esperaba el momento en el que un secuestrador recogiera el dinero del rescate. Las acciones que toma el jugador desde el papel de cada uno de los múltiples personajes marca su destino y en ocasiones esto implica un final abrupto, sin contemplaciones. Todo ello mientras vemos una agenda en la que se nos presentan las historias y su relación cronológica.

La escena que abre este videojuego para Wii.
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Su curiosa apuesta, reconocimiento de la crítica y altos valores de producción, que permitían hasta 85 finales diferentes, no le ayudaron a triunfar en las tiendas y apenas superó las 50.000 unidades vendidas en su año de lanzamiento.