Guitar Hero, Rock Band y la burbuja musical

Guitar Hero, Rock Band y la burbuja musical

Juan Rubio · 0:06 20/4/2013
Lanzamos la vista atrás para revisar las razones del éxito y olvido de estos juegos musicales, que se despidieron recientemente con su último tema descargable.

Los juegos musicales nacieron mucho antes de Guitar Hero. Hay muchísimos y muy míticos títulos que ya se adentraron en el área del ritmo bastantes años antes que la mencionada saga, y que, en algunos casos, se convirtieron en auténticos fenómenos. Para comprender el auge de Rock Band y Guitar Hero, quizá tengamos que mirar atrás, aunque sea brevemente, y refrescar en nuestras mentes algunos de los juegos más icónicos de este género.

Por una parte, Konami lanzaba en 1997 Beatmania, que nos colocaba en la piel de un DJ dispuesto a ganarse el clamor popular. Fueron muchos los episodios de Beatmania que Konami llevó a las máquinas recreativas, consolas, e incluso portátiles. Su popularidad fue bastante diferente en función del territorio, aunque no pasó en absoluto desapercibido en los principales mercados. En 2002, y tras decenas de títulos lanzados en multitud de plataformas, un acertadamente subtitulado Beatmania: The Final ponía el punto y final a la saga, al menos, por el momento. Dentro de las diferentes subsagas de BEMANI –originadas en Beatmania, se encuentran clásicos del calibre de Drummanía o Dance Dance Revolution.

No podemos olvidarnos de NanaOn-Sha, creadores de PaRappa the Rapper. Lo absurdo y particular que ofrecía este título en el campo visual, era la carta de presentación que nos abducía a este rítmico universo que nos atrapaba como pocos allá por 1997. Su éxito hizo que dos años después llegara una pseudosecuela o spin-off, llamado UmJammer Lammy en el que rap daba paso a los riffs de guitarra. Algo más tarde, ya en 2002, llega la secuela propiamente dicha, PaRappa the Rapper 2, con una recepción bastante más pobre que la de sus predecesores. NanaOn-Sha también dio vida a Vib-Ribbon y sus distintas secuelas lanzadas exclusivamente en Japón, en el que un conejo y un escenario monocromo avanzaban al ritmo del CD de música que introdujésemos en la consola.

Namco tampoco se quedó fuera de este género. Aunque sólo relativamente conocida en Occidente, Taiko no Tatsujin, obra de la compañía nipona, goza de bastante popularidad y éxito en su país natal. Este juego nos propone tocar tambores taiko –unos grandes instrumentos de percusión propios de Japón– adaptados a las máquinas recreativas, con su mando propio para consola, utilizando diferentes combinaciones de botones o con una pantalla táctil, en función de la plataforma. Este concepto se tradujo más tarde en los diferentes Donkey Konga, en los que recurríamos a unos bongos para controlar al simio de Nintendo.

Tenemos aún mucho de lo que hablar, por lo que no podemos profundizar en otros acercamientos al género, como Gitaroo-Man, Space Channel, Samba de Amigo, Lumines o Rez, juegos que aportaron tanto o más que los previamente mencionados. Pero es mención obligada Guitar Freaks, una saga muy popular en Japón, que debutó en 1998, y que ya imitaba el rasgueo de una guitarra con un controlador similar en diseño al instrumento. RedOctane, que quería ofrecer algo parecido en Occidente, se alía con Harmonix, y comienza así la creación de Guitar Hero.