Repasamos la trayectoria de una de las consolas más vendidas de la historia.
La marca Game Boy es una de las más conocidas dentro de la industria del ocio digital. Hace exactamente 20 años se lanzó el modelo original de
Game Boy, siendo éste un éxito revolucionario y una máquina que arrasó con todo el mercado por el que pasaba. Mucho ha llovido en la industria desde que la portátil blanca expiró, y, celebrando el vigésimo aniversario de la consola, hemos preparado un especial con todos los ingredientes para conmemorar una de las mejores consolas de la historia, incluyendo tanto las obras más significativas, como los periféricos que acompañaron a la consola, sin olvidar las numerosas revisiones que aparecieron en el mercado y curiosidades varias hasta la llegada de su sucesora: Game Boy Advance.

La primera Game Boy
A finales de los setenta y principios de los ochenta el mundo de los videojuegos vio nacer una de las apuestas más arriesgadas e innovadoras de la época: las consolas portátiles. Mucho más primitivas que las de ahora y con un solo juego por máquina, estos alardes tecnológicos para la época causaron verdadero furor al poder llevar el hobby favorito de muchos a lugares donde no precisar un televisor o una fuente de alimentación.
Gunpei Yokoi fue uno de los talentos que llevaron las portátiles hasta el más allá, creando un nuevo sello dentro de la compañía japonesa líder en el mundo de los videojuegos. Así nacieron las Game and Watch, presentando obras tan memorables como Donkey Kong, The Legend of Zelda e incluso versiones de Mario Bros, evidentemente con un aspecto mucho más distante al que pueden imaginar los usuarios de hoy en día.

Una de las muchas Game and Watch
En las oficinas de Nintendo el departamento de investigación y desarrollo no paraba de funcionar y, tras más de cincuenta máquinas de Game and Watch, los padres de Super Mario decidieron hacer una máquina que albergara todos los videojuegos posibles, olvidando la premisa de una máquina un juego. Así nació Game Boy, una de las invenciones más revolucionarias -y exitosas- de la época, con la intención de romper moldes en el mercado. Y así lo hizo.