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Cosas que sabes si creciste con una PlayStation

Cosas que sabes si creciste con una PlayStation

Recorremos algunos de los mejores recuerdos y anécdotas que nos brindó la primera consola de Sony.

Más de veinte años han pasado ya desde que se produjera uno de los hechos más rompedores de la industria del videojuego, la introducción de Sony en el terreno del ocio digital con la primera PlayStation. La consola llegó a las tiendas un diciembre de 1994 en Japón para lanzarse un año más tarde en Europa y Norteamérica, y fue el primer y decidido intento de la compañía de televisores y dispositivos musicales por abrirse hueco en la atractiva industria de las consolas de videojuegos.

Al cierre de su vida útil, que se produjo mucho tiempo después de la llegada de su sucesora, la PlayStation 2, PSX colocó más de 100 millones de unidades entre sus diferentes versiones. La primera toma de contacto de Sony con el ocio digital fue de lo más efectiva, ya que se transformó en una marca más dentro de la primera división de los fabricantes de consolas, y rompió la hegemonía de Nintendo y SEGA, líderes indiscutibles y teóricamente imbatibles hasta entonces.

Dos décadas de historia, cuatro consolas de sobremesa y dos portátiles para la marca, innovación en no pocos frentes y hasta coqueteos con el mercado de los móviles, han hecho que Sony se quede con absoluta fortaleza en el mercado de los videojuegos. La empresa nipona lidera actualmente la generación con PS4, que es la máquina más vendida del momento. Por todos estos puntos dedicamos este reportaje a recuperar grandes datos y anécdotas que recordarás si jugaste a la primera PlayStation.

Pudo ser una consola de Nintendo

La relación entre Nintendo y Sony se forjó a finales de los años ochenta cuando Ken Kutaragi, por aquel entonces trabajador raso en el fabricante de televisores, desarrolló un chip de sonido que acabaría en Super Nintendo. Lo hizo a espaldas de Sony y casi le cuesta el despido. Por suerte, la directiva de la empresa vio el potencial del empleado y cerró un acuerdo con Nintendo para desarrollar una unidad de discos para su consola de 16 bits.

El objetivo de aquel acuerdo era complementar los cartuchos, formato base de la consola, con un soporte óptico acorde a los tiempos de la época. La SNES CD comenzó a forjarse entre ambas compañías pero acabó en la basura por desacuerdos comerciales. En aquel momento Sony no quiso perder la oportunidad de adentrarse en el prolífico mundo de los videojuegos. Así nació la primera PlayStation. Una de las historias más morbosas del mundo de esta industria, de la que todavía siguen saliendo nuevas informaciones, y que os explicamos más en detalle en nuestra columna semanal Lo que pudo ser.

La pantalla de inicio nos transportaba al futuro

Aunque la nostalgia siempre nos puede jugar una mala pasa y nublar el juicio, hay bastante consenso en admitir que la pantalla de inicio de la primera PlayStation es una de las más míticas y elegantes de cuantas se han hecho en una consola de videojuegos. Esta melodía misteriosa y futurista era la antesala de una nueva manera de entender los videojuegos, de la irrupción de los gráficos poligonales, y de cientos de horas de diversión que nunca olvidaremos.

Flipamos con la demo del dinosaurio

Llegar a casa y desempaquetar una nueva consola siempre tiene componente ritual para los jugadores. En el caso de la primera PlayStation, se nos viene a la cabeza un punto inolvidable: colocar la Demo 1 en el lector de la consola para comenzar a sentir esos gráficos tridimensionales que vendía Sony con pantallazos en la caja. Aquel disco con música estridente nos mostraba el potencial de la consola con demos técnicas como la de T-Rex o la relajante Manta, además de jugar a juegos como Rapid Racer, Hércules, Abe's Oddysee y Rage Racer, entre otros. Más tarde se extendieron los discos con demos distribuidos por revistas, en nuestro país gracias a PlayStation Magazine.

Los juegos en CD eran más baratos

En los últimos años de Mega Drive y Super Nintendo pagar por un juego entre 9999 pesetas (60 euros) y 12999 pesetas (casi 80 euros) se había vuelto algo bastante habitual, sobre todo en el caso de la consola de Nintendo. Por eso sorprendió que con la llegada de PlayStation el precio de los juegos no solo no subiera, sino que encima bajó.

De esta manera el precio de los lanzamientos oscilaba entre las 7490 y 8490 pesetas (45 y 51 euros), gracias al formato de los CD, más barato que los cartuchos. Nintendo en cambio decidió seguir apostando por los cartuchos para su Nintendo 64, un formato con algunas ventajas, como el no tener tiempos de carga, pero en cambio esto encareció el precio de los juegos, que seguía siendo similar al de la anterior generación, con algún caso especialmente llamativo, como el de Resident Evil 2, que llegó a costar 14 990 pesetas (90 euros).

La "magia" de los discos negros

Como ya hemos comentado una de las claves del éxito de la primera PlayStation fue el uso de discos en lugar de cartuchos, paso que permitió una mayor capacidad de almacenamiento fundamental para apostar por las tres dimensiones de la época, y también para poder incluir todo tipo de escenas de vídeo. Tener discos en una consola generaba la sensación de alta tecnología en casa, pero que esos CD tuvieran la parte inferior de color negro todavía causaba más misterio a sus compradores. No pocas teorías surgieron en la época para explicar el color (mejores para el lector o medida de seguridad). La realidad es que no tenía propósito alguno... simplemente quedaba bonito.

Estos vídeos son espectaculares

Uno de los principales motivos para apostar por el disco como formato de videojuegos era la capacidad de almacenamiento extra, que permitía no solo mejores gráficos, sino también grandes escenas de vídeo FMV. Aunque la calidad de aquellas piezas audiovisuales languidece con los gráficos en tiempo real actuales, quienes disfrutamos de PSX en su época no nos cansábamos de ver una y otra vez las escenas de vídeo de títulos como Tekken 3, Final Fantasy VII, Silent Hill y un largo etcétera. Nos ha costado mucho tener que elegir solo tres pocas para no llenar esto de vídeos, porque hay muchas y muy míticas.

¡Este juego tiene varios discos!

Hablando de discos: ¡qué sorpresa era abrir un juego y encontrarse más de un disco en el interior! Era señal de horas de juego, de gráficos espectaculares o de gran cantidad de escenas cinematográficas en la aventura que nos esperaba. Lo vimos con muchos juegos, como Resident Evil 2, Metal Gear Solid y las entregas de la saga Final Fantasy, con tres discos en FFVII y cuatro discos en FFVIII y FFIX. Aquellas cajas con varios discos llegaban a ser hasta diferentes en estructura, otro punto a recordar que todavía reluce orgulloso en nuestras colecciones. El récord lo tiene Riven: The Sequel to Myst, con cinco CD.

Hacíamos malabares con la Memory Card

Guardar partidas en la memoria interna de los cartuchos fue una de las ausencias de PlayStation debido al cambio de formato. Los discos ofrecían más capacidad, pero no permitían opciones de escritura. Esto hizo que la máquina incorporara dos ‘slots’ para insertar Tarjetas de Memoria o Memory Card, disponibles tanto oficiales como fabricadas por terceros. Todo jugador de PSX recuerda esos momentos haciendo el "Tetris" para almacenar las partidas en sus 15 bloques de memoria.

Al principio las partidas de cada juego ocupaban un bloque, pero con el paso del tiempo llegaron a ocupar varios, lo que hizo prácticamente imprescindible tener al menos una segunda Memory Card. Hay algunos casos muy curiosos, como el del juego de estrategia Constructor, que ocupaba los 15 bloques de memoria, y te preguntaba si querías formatearla para poder guardar partida... Sabemos de algunas familias rotas porque un hermano le borro al otro su partida de más de cien horas de Final Fantasy VII con el chocobo dorado.

Podías escuchar tus CD de música

Aunque algunos ya habíamos disfrutado de esta característica con el Sega Mega-CD, PlayStation era compatible con discos de música, algo que no todo el mundo sabía pero que algunos utilizaron como argumento de compra. Podías tener una "cadena de música" conectada al televisor para reproducir discos con una calidad más que razonable. En algunos juegos incluso podíamos escuchar sus melodías desde el reproductor instalado en la consola.

¡Podías jugar a Wipeout o Rage Racer con tu propia música!

Este es un truco que solo los que disfrutaron de los primeros días de la consola recordarán. En juegos como Wipeout, Rage Racer o Destruction Derby, podíamos sacar el disco del juego de la consola y poner tus propios CD de música, y disfrutar de estos títulos con tus grupos favoritos.

Esto en su momento nos parecía magia arcana, pero tenía una explicación muy sencilla. En títulos de conducción no demasiado complejos, de la primera hornada, el juego se almacenaba completamente en la memoria RAM de la consola, y solo recurría al CD para leer las pistas de música. Así si metías cualquier otro CD durante la carrera, podías escuchar tu propia música.

Partiendo de esta curiosa posibilidad nació el extraño Vib-Ribbon, un juego de plataformas musical del creador de PaRappa the Rapper, en el que los niveles se generaban al meter cualquier disco de música dentro de la consola.

El Dual Shock fue toda una revolución

Quienes compramos el primer modelo de PlayStation recordamos que su primer mando no tenía ni vibración ni sticks analógicos. La necesidad de controlar a los personajes en entornos tridimensionales con mayor exactitud hizo que el equipo de ingenieros de Sony planteara la primera gran revisión del mando en 1997, incorporando dos sticks analógicos, en el conocido como Dual Analog Controller.

Pero el mando que se acabó estandarizando fue el mítico Dual Shock que se lanzó en 1998, que además de los dos sticks analógicos incorporaba la vibración, una gran novedad para los jugadores de la época, y una marca que ha llegado hasta nuestros días.

Así se lanzaron varios juegos que hacían un gran uso de sus características, como Gran Turismo, que nos invitaba a jugar con los dos sticks analógicos, incluso para acelerar y frenar (algo impensable hoy en día), o el mítico Metal Gear Solid, que usaba la vibración de maneras muy originales, hasta para darnos un masaje después de una tortura. Uno de los títulos que mejor partido le sacó fue el divertido Ape Escape, una aventura de plataformas en la que teníamos que atrapar a unos traviesos monos, y que solo se podía jugar con los dos sticks analógicos.

Las consolas dejaron de ser para niños

Aunque el debate sobre si las consolas de videojuegos son o no una "cosa de niños" sigue vigente en cierta medida en algunos frentes poco conocedores del sector, PlayStation fue la primera máquina que abrió el mercado a un público más adulto. La máquina de Sony consiguió posicionarse en el mercado como una plataforma "rebelde", como la consola que debían tener los jóvenes de entre 20 y 30 años, en relación a sus competidoras, que eran para niños.

Esta imagen de consola adulta se transmitió diversas formas, no solo por el propio tono o contenido de los juegos, sino por las atrevidas campañas de publicidad, muy vanguardistas, o por incorporar de manera natural a sus títulos la música electrónica de moda de la época, en juegos como Wipeout o Rapid Racer, en los que sonaban The Chemical Brothers, The Prodigy o Apollo 440, con los que se mandaba un mensaje a un público muy concreto.

"Riqueza mental"

Como comentábamos antes los pasos dio Sony por abrir el mercado de los videojuegos se reflejaron de maneras muy sorprendentes en la publicidad, con fórmulas tan diferentes como a veces incomprensibles. Todavía hay quien no consigue comprender aquel anuncio de "Riqueza Mental" emitido en televisión en 1999. ¿Cuántas veces nos preguntamos en el patio del colegio que si la chica protagonista era real o un avanzado montaje para la época? Se inició así la era de la otra publicidad de videojuegos.

Comprar Platinum para ahorrar

Aunque ya hemos hablado antes que el precio de los juegos oscilaba entre las 7500 y 9000 pesetas (entre 45 y 55 euros), y que bajó un poco respecto a las consolas de 16 bits, eso no quita que los jugadores recibieran como agua de mayo el lanzamiento de la gama de juegos baratos, llamada Platinum. En ella se integraron grandes hits de de la consola a precio reducido por 3500-4990 pesetas (20-30 euros) como Resident Evil, Final Fantasy VII o Wipeout. Eso sí, tanto la caja como los discos eran un poco más feos, el "precio" a pagar por comprarlos a un precio reducido

¿No lee discos? ¡Pon la consola de lado!

La primera PlayStation no se libró de sufrir problemas técnicos en su lanzamiento. No fue una consola demasiado aparatosa en cuanto a hardware, pero sí contó con un problema bastante importante en los primeros modelos, que una parte de sus compradores sufrieron tras cientos de horas de uso: los errores del lector. ¿Cuál era la solución? Entre amigos se contó el mejor remedio casero: poner la consola de lado. Inclinando la máquina entre, por ejemplo, libros, se conseguía crear un entorno favorable para optimizar la lectura de discos.

Crash Bandicoot era nuestra mascota

Nintendo tenía a Super Mario, SEGA a Sonic, ¿y PlayStation? Pues Crash Bandicoot fue el personaje que adoptamos como mascota de PlayStation, y de hecho nació con esa intención, aunque curiosamente Sony no se quedó con los derechos de la marca, lo que permitió que en las siguientes generaciones el personaje apareciera en las consolas de la competencia. Una trilogía de juegos de plataformas, un divertidísimo juegos de karts y título multijugador tipo party atestiguan su exitoso paso por la consola. Un personaje muy querido por los usuarios de la primera PlayStation, incluso mucho más de lo que algunos nos pensábamos, viendo el caluroso recibimiento que ha tenido Crash Bandicoot N. Sane Trilogy para PS4.

"¡¿Pero qué coño?, está doblado al castellano!"

Salvo en PC con la llegada de los primeros juegos en CD, y el fallido Mega-CD de Sega, no era muy común ver videojuegos con voces reales en sus personajes, y mucho menos en castellano. La llegada de la primera PlayStation volvió en algo habitual disfrutar de juegos con voces, y sirvió para dejarnos algunos doblajes célebres en el idioma de Cervantes, como el que vivimos de manera única en Metal Gear Solid. Aquel "¡¿Pero qué coño?!" de Alfonso Vallés interpretando a Solid Snake sigue resonando en las cabezas de los usuarios de aquella consola. Algo que se quedó en una rareza, porque Konami no volvió a doblar ninguna entrega de la saga, aunque por suerte desde entonces Sony sí cogió la buena costumbre de doblar la gran mayoría de sus juegos en castellano, además cuidando bastante este trabajo en sus títulos más importantes.

Psycho Mantis nos voló la cabeza

El primer Metal Gear Solid es un juego inolvidable por infinidad de motivos, y que causó un impacto en la época que es muy difícil de describir a alguien que no lo viviera en su día. Además de por sus virtudes jugables, visuales y narrativas, esta obra maestra de Hideo Kojima estaba repleta de curiosidades y momentos sorprendentes, y uno de los más recordados es nuestro enfrentamiento con Psycho Mantis, uno de los grandes villanos.

Este enfrentamiento era peculiar por muchos motivos, como por el hecho de que nos demostrara sus poderes haciendo moverse el Dual Shock por el suelo, que fuera capaz de saber qué juegos nos gustaban leyendo los datos de la Memory Card, y que hubiera un curioso truco para que dejara de leernos la mente: cambiar el mando del puerto 1 al 2 de la consola. Pocas veces se ha roto la cuarta pared con tanta maestría en un videojuego, y no dejaba de ser un detalle más de una aventura inolvidable.

En Europa descubrimos el rol por turnos gracias a Final Fantasy VII

PlayStation gozó con un catálogo de juegos extenso y variado. Era la consola del momento y esto hizo que no pocas third parties se estrenaran con la máquina e incluso se olvidaran de viejas alianzas del pasado. Una de ellas fue Squaresoft con Final Fantasy, que "traicionó" a Nintendo para lanzar Final Fantasy VII en PSX. Para muchos jugadores, la aventura de Cloud fue la primera toma de contacto con el rol japonés, especialmente con los JRPG por turnos.

Ya habíamos disfrutado en Europa en las consolas de 16 bits de títulos como Illusion of Time, Soleil, Terranigma o Story of Thor, pero estos estaban enmarcados en el terreno de los action RPG, y Final Fantasy VII nos descubrió a muchos los apasionantes juegos de rol por turnos, hizo llegar este género al gran público. Su enorme éxito propicio que se volviera muy habitual que este tipo de juegos llegaran a Occidente, y pudimos disfrutar de multitud de propuestas dentro del género, uno de los más populares en la primera PlayStation.

Pasamos mucho miedo con Resident Evil

Del rol japonés pasamos al survival horror en su sentido más tradicional con el fundacional Resident Evil. Es un género que venía de antes en PC gracias a lanzamientos como Alone in the Dark (juego en el que la saga de Capcom se inspiró sin disimulado descaro), pero que se puso de moda con el lanzamiento de Resident Evil en PlayStation.

Aquella mansión llena de habitaciones y peligros, dotada de una ambientación espectacular por su banda sonora y argumento, nos introdujo con bastante tensión en el género del terror virtual. Visto con ojos de 2017 puede parecer imposible que con aquellos gráficos pasáramos miedo, pero os aseguramos que en la época fue toda una experiencia. Gracias a este juego el género se puso de moda y llegaron otras propuestas, como el no menos genial <i>Silent Hill de Konami.

El carné de conducir, mejor con Gran Turismo

Con el catálogo de la primera PlayStation también pudimos aprender a conducir muchos jugadores. Los carnés de Gran Turismo fueron la primera toma de contacto con el tráfico de no pocos jugadores dentro de un territorio virtual. Aquel "Real Driving Simulator" ofrecía gráficos realistas en tres dimensiones, circuitos impresionantes y una cantidad de retos que se alejaban del toque arcade de otras sagas de conducción también míticas de la primera consola de Sony como Ridge Racer. Las pasamos canutas para sacarnos los carnés con la máxima calificación, pero qué bien nos lo pasamos.

Tuvimos nuestras propias sagas exclusivas

Sony no solo se las apañó para atraer a las mejores compañías japonesas como Squaresoft, Namco, Konami y Capcom, sino que también apostó por las producciones propias, por ejemplo con juegos como Gran Turismo y Omega Boost de Polyphony Digital, el siempre recordado MediEvil de SCE Cambridge Studio, Tombi! de Whoopee Camp, la saga Colony Wars de Psygnosis (estudio que acabaría comprando y convirtiendo en SCE Studio Liverpool), o la trilogía Syphon Filter, que nació a la sombra de Metal Gear Solid, pero que demostró ser un juego de acción muy estimable y con personalidad propia, del que guardan un gran recuerdos los usuarios de PlayStation.

En el terreno de los JRPG con Japan Studio parieron el ambicioso y siempre recordado The Legend of Dragoon, un juego del que los fans de PlayStation nunca se cansan de pedir una secuela, o el también inolvidable Wild Arms, una saga de que luego tuvo una larga trayectoria. Por terminar de apelar a vuestra nostalgia, no podemos olvidarnos de Alundra, un action RPG simplemente sensacional, y de los pocos que han sido capaces de mirarle de tú a tú a The Legend of Zelda.

"Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela"

Siempre se ha dicho que uno de los principales motivos del éxito de la primera PlayStation fue la piratería, pero esto es una visión un tanto parcial y española del asunto. Es cierto que la piratería de esta consola en España fue brutal, te ponían el "chip" hasta en las charcuterías, pero en el resto del mundo las tasas no fueron tan elevadas, y PlayStation ya le había ganado la partida a Sega Saturn mucho antes de que esto ocurriera. Incluso algunos se atreven a decir que antes de su lanzamiento, cuando en aquel E3 de 1995 Steve Race salió al escenario y dijo la escueta e histórica frase "299".

Es cierto que fue una máquina relativamente fácil de piratear tanto por software como por hardware, por lo que no tardaron en proliferar las tiendas de barrio donde se modificaba "la Play" o se instalaba el "chip", algunas ocultando este negocio en la trastienda y solo accesible vía recomendación o por amigos. Eso no impidió que a España siguieran llegando multitud de juegos traducidos, algunos tan extravagantes como Incredible Crisis, por lo que imaginamos que pese a la extendida piratería, las ventas de juegos no eran malas.

Sin entrar a valorar hasta qué punto fue negativa la piratería de la primera PlayStation en nuestro país, vamos a quedarnos con lo positivo, y es que fue también una manera de disfrutar de juegos que nunca se lanzaron en Europa, al saltarse la protección regional.

Los últimos cartuchos de trucos

Antes de esta era de aceleradores con forma de cajas de loot y micropago que vivimos en la actualidad, se estilaban los cartuchos de trucos que se conectaban a las consolas. PSX contó con una bahía especial en la zona trasera a la que se podían conectar dispositivos como GameShark o Action Replay para cargar ‘cheats’ de juegos y realizar alguna que otra actividad adicional. Crearon el ritual de ir a casa de un colega a cargar trucos en tu partida de ese RPG que se estaba atorando, y finalmente el uso principal que se les dio fue para arrancar juegos piratas.

En Europa nos privaron de grandes juegos

El tremendo éxito de PlayStation propició que llegaran a Europa multitud de juegos con los que antes ni siquiera hubiéramos podido soñar por aquí, empezando por una infinidad de JRPG que salieron al calor del éxito de Final Fantasy VII y sus continuaciones, o títulos tan extraños que hemos mencionado antes como los juegos de pesca de Konami o Incredible Crisis.

Pero aun así se quedaron por el camino algunas joyas, casi todas de Squaresoft, que ya había hecho lo mismo en Super Nintendo privándonos de obras maestras del género como Chrono Trigger o Final Fantasy VI.

En el caso de PlayStation nunca llegaron a Europa oficialmente grandes títulos como Parasite Eve, Einhänder, Chrono Cross o Dragon Quest VII, que por entonces era de Enix. Unas espinitas clavadas dentro de un catálogo realmente extenso del que pudimos disfrutar los jugadores europeos.

Podías ser diseñador de videojuegos

El concepto de videojuego indie está más que asumido en la actualidad. ¿Existieron juegos independientes en la primera PlayStation? No como tales, pero sí contamos con un concepto similar. Nos referimos a los títulos salidos de Net Yaroze, el kit de desarrollo lanzado comercialmente por Sony para creadores de videojuegos aficionados. Esta versión de la consola era algo más cara (unos 750 dólares), incluía documentación de desarrollo y no tenía bloqueo regional.

Algunos la compramos dos veces

En líneas anteriores mencionamos los problemas encontrados con algunos lectores de discos de PlayStation. Llegado ese momento en el que la consola no funcionaba por mucho que la pusieras en vertical, la mejor opción seguida por la comunidad era comprarse otra. Este paso lo dieron muchos jugadores con el lanzamiento de PS One, la primera PlayStation en versión Slim, verdaderamente pequeña. La consola redujo considerablemente su tamaño y perfiló su diseño atrayendo a los jugadores.

La pistola, el ratón y la caña de pescar

PlayStation no se quedó sin su ración propia de periféricos. La consola llegó a contar con una pistola tremendamente popular, la Guncon, que usaba tecnología de detección de movimiento LED para hacernos disparar a la pantalla en juegos como Time Crisis o Point Blank. Todo el mundo tenía un amigo que había ido un paso más allá y contaba en casa con este artilugio y con otros menos convencionales como el ratón. Sí, la primera PlayStation llegó a contar con un ratón oficial de Sony.

Hubo otros periféricos por parte de Namco, como el NeGcon, un mando partido en dos pensado para títulos de conducción, que tuvo una especie de sucesor espiritual en el no menos extraño Jogcon que lanzaron junto al genial Ridge Racer Type 4, y que incluía un pequeño volante en el centro, con el que se jugaba sorprendentemente bien.

Al ser una consola tan popular, llegó a salir literalmente de todo, como mandos con forma de caña de pescar. Os va a parecer extraño, pero los juegos de pesca llegaron a tener bastante popularidad en la primera PlayStation, con la saga Fisherman's Bait de Konami a la cabeza, con varias entregas que llegaron a Occidente. Eran tiempos muy locos, donde cualquier juego era posible, lo que sinceramente echamos un poquito de menos.

Descubrimos los juegos musicales

Aunque el auténtico furor mundial por los juegos musicales se produjo en la generación de PlayStation 3 y Xbox 360 con las sagas Guitar Hero y Rock Band, en un éxito tan intenso como efímero, ya en la primera PlayStation pudimos disfrutar de multitud de juegos musicales, muchos de ellos gracias a Konami. Primero nacían en los recreativos y luego llegaban a nuestras casa con el correspondiente periférico, hablamos de Dance Dance Revolution, Beatmania o Guitar Freaks, que llenaron nuestras casas de cacharros.

Y no fueron los únicos, porque aparte de los juegos musicales con periférico, nacieron otros títulos rítmicos que no podemos olvidar, como el genial PaRappa the Rapper, Vib-Ribbon que ya lo hemos mencionado antes, o uno mucho más desconocido pero al que le tenemos un enorme cariño, Bust a Groove (Bust a Move en Japón), con una genial segunda parte que nunca salió en Europa.

Y por acabar con los juegos musicales ya que nos hemos metido en faena, también salieron algunas propuestas muy curiosas, como el psicodélico Fluid, o Music 2000, un completo editor para crear nuestra propia música en PlayStation.

¡Bendito Multitap!

PlayStation contaba con dos puertos para conectar mandos. Jugar a dobles a juegos como Tekken era toda una delicia, pero poder hacerlo con hasta cuatro amigos en un mismo juego era todavía más suculento. Para aquellas familias numerosas de jugones llegó el Multitap, artilugio que permitía conectar hasta cinco mandos en una consola, u ocho en caso de tener dos Multitap. Así pudimos disfrutar en compañía del divertidísimo Crash Team Racing, competir en Crash Bash y jugar con hasta ocho jugadores a los tableros de Monopoly.

Ese dispositivo raro llamado PocketStation

Entre los accesorios o periféricos de PlayStation, uno destacó por tanto por los usos que ofrecía como por lo raro que resultaba para los curiosos. Pocketstation, esa suerte de PlayStation mini portátil (claramente "inspirada" en la Visual Memory que Dreamcast) se transformó en el complemento de un buen surtido de juegos para realizar ciertas tareas. En Final Fantasy VIII, por ejemplo, se podía obtener un par de invocaciones exclusivas jugando al minijuego Chocobo World. El dispositivo nunca se lanzó oficialmente fuera del mercado japonés, y fue un fracaso bastante sonado.

Una pantalla "portátil" para PS One

Si tener una PocketStation en casa era digno de las mayores hazañas, disponer de la pantalla oficial de PS One era todo un logro digno de los jugadores más intensos. El sueño de tener una PlayStation Portátil que se consumó con el estreno de PSP tuvo un antepasado con la pantalla oficial LCD que se acoplaba a la máquina desde su parte trasera y que hasta incorporaba altavoces. Contar con un amigo que la tuviera en casa era digno de leyenda en aquella generación.


nnoritaa · hace 12 horas
[respuesta:134]Pues así aprendes, que nunca viene mal.[/respuesta]

nnoritaa · hace 12 horas
[respuesta:132]Tampoco me parece bien. Lo critico igualmente.[/respuesta]

nnoritaa · hace 12 horas
[respuesta:133]Porque ni me gusta wii sports , ni me gusta just dance, ni me gusta fifa, ni me gusta jugar con progamers que se dejan la vida en un videojuego.
Sólo juego para divertirme.[/respuesta]

Gatro · hace 20 horas
[respuesta:131]What?! What are you talking about?!
I don't speak [i]Nintender[/i], sorry...[/respuesta]

Valcristo · hace 20 horas
[respuesta:131]Eso es todo? Por que no te vas con el mayor exito "hardcore" de Nintendo a jugar? Wii Sports... la consola más exitosa de sobremesa y vendió mas Just Dance que Fifas en PS4.

Realmente prefiero una comunidad llena de aficionados al futbol con campeonatos mundiales y alta competitividad a nivel jugable; que una parvada de bailarines "pro gamers"[/respuesta]

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