Un repaso a la trayectoria de la última consola de Sega en su décimo aniversario.
Sega después de Dreamcast
Sega ha cambiado mucho tras su transición a fabricante de juegos (aunque mantiene su división de máquinas recreativas), y de hecho ya no es Sega, sino una división de Sega Sammy Holdings, compañía que adquirió un porcentaje de acciones de Sega en agosto de 2003 (el 22%), para llegar a fusionarse con ella a mediados de 2004 y convertirse en Sega Sammy Holdings. Antes de esto hubo conversaciones con otras compañías del sector, como Electronic Arts, Namco, Bandai y sobre todo Microsoft, que en ese momento preparaba su asalto al mercado del videojuego del que ya no hace falta hablar.
El 23 de enero de 2001 el diario financiero japonés Nihon Keizai Shimbun publicaba una noticia en la que afirmaba que Sega dejaría de fabricar la Dreamcast y se centraría en juegos para todas las plataformas. La noticia fue tomada primero como un rumor, pero días después, el 31 de enero, la propia Sega la confirmaba y procedía a iniciar la "New Management Policy", o nueva política de gestión. La producción de Dreamcast cesó, la consola comenzó a liquidar su inventario, y Sega procedió a reestructurar sus divisiones, cerrando, entre otras, todas sus filiales europeas.

En la parte de juegos, el primer título de la compañía en salir para una plataforma ajena fue Chu Chu Rocket para Game Boy Advance. No tardarían en llegar varias adaptaciones de sus juegos a PlayStation 2, realizadas por Acclaim, como Crazy Taxi, Ecco the Dolphin o Headhunter, y lanzamientos para las otras consolas de la generación que no habían salido todavía, como GameCube o Xbox. En apenas año y medio, a mediados de 2002, Sega ya era una "third party" más, habiendo lanzado sus últimos juegos para Dreamcast y centrando sus sagas más exitosa en otras plataformas. Sonic Heroes fue uno de los juegos emblemáticos de esta época, ya que la mascotísima de Sega lanzó un juego al mismo tiempo en GameCube, PlayStation 2 y Xbox, siendo un icono del nuevo rumbo de la compañía.

Para la nueva generación, es decir, la actual, Sega comenzó un viraje al mercado occidental. Aparte de reformar y reestructurar su división occidental (que es Sega America & Europe, la misma compañía), comenzó a contactar con estudios de occidente para editar sus títulos en estos mercados, compitiendo codo con codo con otras editoras con el mismo modelo como Activision, THQ o Electronic Arts. De esta política han surgido frutos curiosos, especialmente en PC. Sega es ahora la propietaria de Sports Interactive y la editora del juego de gestión futbolística más importante, su Football Manager. También han adquirido The Creative Assembly, expertos en un género tan ajeno a Sega hace años como la estrategia para PC. A través de Sega, Creative Assembly ha lanzado juegos más "de consola" como Spartan: Total Warrior o Viking: Battle for Asgard. Aparte de estas adquisiciones, Sega ha realizado acuerdos con estudios británicos y americanos como Bizarre Creations (The Club), Bioware (Sonic RPG), Monolith Productions (Condemned), Gearbox (Aliens) u Obsidian Entertainment (Alpha Protocol), y ha comprado otras como Secret Level (Golden Axe: Beast Rider).

La parte típicamente japonesa ha seguido funcionando, aunque la nueva política de la compañía ha causado que algunos de sus diseñadores más afamados como Tetsuya Mizuguchi (Space Channel V) o Yuji Naka (creador de Sonic) hayan abandonado la compañía y probado suerte con sus propios estudios, u otros hayan caído claramente en el ostracismo, destacando el caso de Yu Suzuki (Shenmue, Virtua Fighter, Outrun). Sagas como Sonic, Virtua Fighter, Virtua Tennis o Super Monkey Ball se han mantenido, aunque la primera nunca ha terminado de conseguir una fórmula de éxito para la crítica y los fans, y ha creado nuevas sagas de éxito como Yakuza (Ryu Ga Gotoku en Japón) o Valkyria Chronicles. De otras, algunas de ellas nacidas en Dreamcast, no se ha vuelto a saber nada.

La situación de Sega como negocio es buena desde hace ya unos años, pese a las masivas pérdidas provocadas por los últimos años de Saturn y, sobre todo, por los de Dreamcast. El último presidente de la compañía, Isao Oguchi, condonó a Sega parte de su deuda antes de morir, y le donó dinero para intentar salir adelante de una difícil situación cercana a la quiebra. Sega recuperaría la rentabilidad en el año 2003 tras reducirse durante los años su cotización en bolsa a una fracción de lo que era en 1997, y desde entonces la compañía se ha mantenido a flote con normalidad, convirtiéndose en el gran editor "third party" que es ahora, sin ningún amago de volver al mercado del hardware y hasta colaborando con compañías como Nintendo en la creación de placas arcade (la Triforce).

Dreamcast, sin embargo, sigue con algo de vida. Algunos grupos de desarrollo independientes de todo el mundo lanzan de vez en cuando nuevos juegos para la consola. El último ha sido, con motivo de su décimo aniversario, redspotgames, que
ha lanzado un juego de carreras inspirado en Micromachines. Otro grupo, Hucast.net,
sigue lanzando shooters 2D para la consola.