John Carmack, de id Software, y padre de juegos como el clásico
Doom o el más reciente
Rage, así como de la tecnología que los nutre, no se ha mostrado tampoco optimista ante Windows 8, sumándose a la corriente de negatividad que el próximo sistema operativo de Microsoft está creando en varios miembros destacados de la industria del videojuego, como
Gabe Newell o
Markus Persson,
entre otros.
Carmack ha afirmado que
no hay nada emocionante en Windows 8. "Windows XP hacía todo lo que necesitábamos durante bastante tiempo" y recuerda que "nadie en id Software usó Vista". Sin embargo, cuando salió el actual Windows 7, Carmack lo encontró más atractivo porque era mejor y más rápido, según ha explicado.
Sin embargo, Carmack
no ve ninguna razón para adoptar Windows 8. Sus críticas, realizadas en el contexto de la
QuakeCon, al convención de juegos de id Software, son mucho más livianas que las realizadas por otros miembros de la industria, pero muestran que el sistema operativo tendrá que ganarse a -al menos- personajes clave del mundo del videojuego con sus cifras.