Microsoft ha mostrado cómo será la interfaz de Windows 8, que se lanzará tanto para ordenadores de sobremesa y portátiles como para tabletas, siendo compatible con procesadores de tipo x86 (los tradicionales Intel y AMD), pero también ARM (los más extendidos en teléfonos inteligentes y tabletas).
La interfaz está adaptada para su uso táctil, y el sistema detecta si está funcionando en uno de esos dispositivos; si no es así, teclado y ratón asumen sus funciones tradicionales.
El sistema apostará por aplicaciones tradicionales, es decir, los programas que se instalan, y aplicaciones HTML5, esto es, aplicaciones web (como sucede en dispositivos portátiles) que se ejecutan sobre el Internet Explorer 10. Esto se puede comparar con lo que sucede, por ejemplo, en iPhone: las aplicaciones se pueden descargar e instalar, pero otras son en realidad accesos directos a páginas web que se sitúan en menú con su propio icono.