El martes supimos que Activision
había despedido a Jason West y a Vince Zampella, presidente y director ejecutivo, respectivamente, de Infinity Ward, acusándoles de insubordinación. Al día siguiente, Activision anunció que
creaba una división interna para ocuparse íntegramente de Call of Duty, y en el proceso Infinity Ward se alejaba de su propia creación, todo ello con el objetivo de explotar
y diversificar la saga. Esto siguió ayer con una
demanda presentada por los ejecutivos despedidos.
"La decisión estuvo justificada en base a una serie de acciones y conductas"
Ahora,
Activision se ha mostrado disgustada por la demanda presentada por Zampella y West tras su despido. "Durante más de ocho años, los accionistas de Activision han dado a estos ejecutivos el dinero que necesitaban para fundar Infinity Ward así como el respaldo financiero, los recursos y la independencia creativa que les ayudó a florecer y lograr grandes éxitos profesionales y personales."
"A cambio,
Activision esperaba legítimamente que ellos cumplieran con sus obligaciones, tal y como los otros ejecutivos de confianza de la compañía hacen. Aunque la compañía mostró una gran paciencia, cree firmemente que su decisión estuvo justificada en base a una serie de acciones y conductas" que, sin embargo, la compañía no ha desvelado, aunque ya
han surgido rumores que apuntan a que West y Zampella tenían negociaciones abiertas con Electronic Arts.