Trial y Pro Juventute, dos organizaciones no gubernamentales suizas, han publicado un informe en el que se critica duramente a los videojuegos bélicos, alegando que en ellos no se respetan las leyes internacionales sobre crímenes de guerra. Curiosamente, no se ponen ejemplos extraídos del extenso mundo del cine bélico.
Las ONGs citadas defienden que en los vidoejuegos bélicos se respeten los derechos humanos y la Convención de Ginebra; no solicitan lo mismo en cine, literatura, ni otras formas artísticas o industrias de ocio de igual o mayor difusión entre jóvenes.
El informe se basa en el análisis de veinte videojuegos (no especificados) en los que, refieren, aparecen ataques contra civiles, torturas en interrogatorios, y ejecuciones extrajudiciales, situaciones que son mucho más habituales en el cine de acción y en múltiples series de televisión de éxito. No se ha dado una lista detallada de en qué videojuegos, ni cuándo, ni cómo ni en qué contexto aparecen dichos elementos.
Propone, por tanto, que en la ficción del videojuego se respeten los tratados internacionales sobre derechos humanos, y consideran que estos videojuegos legitiman cualquier acción en la guerra.
El estudio ya ha sido refutado recordando que no hay vinculación entre ser aficionado a los videojuegos y la dificultad para discernir entre la realidad y la ficción, ni tampoco generan insensibilidad ante actos crueles.
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