Splash Damage nació como un grupo de creadores de mods para juegos como Doom 3 o Retur to Castle Wolfenstein, pero en pocos años se han convertido en una desarrolladora reconocida que ha firmado un acuerdo con una editora de la talla de Bethesda para lanzar sus propios videojuegos, algo que empezará con Brink.
Paul Wedgwood, de Splash Damage, ha defendido que tal y como está el mercado actual (no sólo por ventas, sino también por saturación de oferta del mismo), es necesario que todos y cada uno de los juegos que creen tienen que ser sobresalientes.
Para ello, Wedgwood, que en pocos años ha pasado de trabajar en su habitación a hacerlo en un edificio de oficinas construido expresamente para Splash Damage, ha dicho que es necesario apostar por el talento de la gente, buscar y "contratar a gente con más talento que uno mismo."
Según señala, para poder progresar y crear juegos de alta calidad, es importante contar con "más talento, mejores instalaciones, un director de recursos humanos, mayores beneficios para los trabajadores" y, en general, dar un mejor trato al trabajador, proporcionar mayores salarios, pero, también, tener mejores sistemas de contratación, equipos legales, etc. "Eso atrae y retiene el talento, y entonces llega el dinero."
Al mismo tiempo, cree que "los presupuestos no tienen importancia", y ha reconocido que realmente no entiende todavía del todo una hoja de cuentas, y advierte a los desarrolladores que quieran montar sus propios estudios que "no seáis hombres de negocios. Los asistentes de dirección son mejores que vosotros", apostando por confiar en especialistas, para poder concentrarse en lo que sí saben hacer. Además, defiende la "transparencia con las editoras", y que las inversiones, si se tienen que hacer, que sean para crecer.
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