THQ ha anunciado sus resultados fiscales para el segundo trimestre del presente año fiscal, que se cerró el pasado 30 de septiembre, registrando unas ventas por valor de 229,3 millones de dólares, algo por debajo de los 240,2 millones del mismo periodo del año anterior. De esta manera, ha tenido unas pérdidas netas de 7 millones de dólares, cuando en el mismo trimestre del año anterior tuvo 11,6 millones de beneficios netos.
Estas cifras se deben, como ya había previsto la compañía, al retraso de algunos de sus juegos importantes, y las bajas ventas de los títulos Stuntman: Ignition y Juiced 2: Hot Import Nights.
El título más vendido de la compañía ha sido Ratatouille, con más de dos millones de copias en todo el mundo, seguido de los ya citados StuntMan y Juiced 2, con un millón cada uno.
Brian Farrell, máximo dirigente de THQ, ha expresado su insatisfacción por las cifras de la compañía, aunque ha adelantado que esperan mostrar un crecimiento global a finales de año, gracias en buena medida al catálogo para la época navideña. En el primer semestre, la compañía ha tenido unos ingresos de 333,8 millones de dólares, frente a los 379 millones del semestre del año anterior.







