Codemasters ha distribuido hoy nuevas imágenes de Maelstrom, su nuevo juego de estrategia, que llegará a los PCs el tercer trimestre de este año. También ha anunciado que el trasfondo del juego será creado por el guionista James Swallow, responsable de Star Trek: Voyager y Doctor Who, entre otros.
"Estoy realmente contento de formar parte del proyecto Maelstrom”, afirma Swallow, “Contamos con una trama emocionante, un trasfondo épico y unos personajes carismáticos. A medida que el juego se desarrolla, los conflictos entre las distintas facciones se convierten en los objetivos de las misiones que deberá afrontar el jugador, y lo que comienza como una escaramuza pronto se convierte en una batalla global por la supervivencia.”
50 años hacia el Apocalipsis – Los hechos que nos llevan a Maelstrom:
En el transcurso de una sola generación, la Tierra se convertirá en un planeta desolado, en el que los supervivientes se enfrentarán por los despojos.
En el transcurso de 50 años, la Tierra ha pasado de ser un planeta con un futuro prometedor a un mundo a punto extinguirse. Los supervivientes dieron a este período de caos y locura un nombre; El nombre que en la antigüedad se le dio a una tormenta tan terrible que podía devastar el mundo entero. Le dieron el nombre de Maelstrom.
2010:
La primera década del nuevo milenio llega a su fin. El auge del terrorismo y la paranoia llevaron a la fortificación de los países en todo el mundo. Los gobiernos, amenazados por los terroristas y por sus propias poblaciones – hastiadas de la merma sistemática de sus libertades, ven como su poder se resquebraja, mientras que aumenta el de las corporaciones multinacionales.
2015:
Obsidian – un gigantesco asteroide – impacta contra la Tierra en el Pacífico Norte, con la potencia de una docena de bombas nucleares. El sistema climático y la ecología se colapsan. Primero llegaron las tormentas. Más tarde, las mareas y los terremotos. Era como si el planeta se revelara contra el daño que estaba sufriendo.
2023:
Un cataclismo ecológico vuelve a golpear el planeta, y el daño sufrido esta vez es diez veces mayor. Los niveles del mar suben hasta inundar ciudades como Sydney y Tokio. Los gobiernos se ven incapaces de hacer nada por controlar la situación.
2029:
El terrorismo fundamentalista que sacudió el mundo a comienzos de siglo vuelve a atacar. Esta es la excusa que las corporaciones necesitaban para activar sus propias fuerzas militares y desplegar tropas y agentes en todo el mundo para localizar y aniquilar a los grupos terroristas. El conflicto se agravó hasta que solo sobrevivieron un puñado de conglomerados empresariales, siendo Ascension Industries la más poderosa. Parecía que esta empresa estaba destinada a gobernar el planeta.
2040:
Revueltas masivas en Europa, América y Rusia. Presionados hasta el límite por años de guerra, pobreza y tiranía, la población se subleva y aparecen focos aislados de insurrección. No se trata de una gran revolución, diseñada para acabar con el orden establecido, sino rabia y odio en estado puro. En poco tiempo, el planeta cae en un estado de anarquía, con conflictos en cada ciudad, en cada continente.
2042:
En el punto culminante de la catástrofe medioambiental, la humanidad cae en sus instintos tribales más primarios – matar y sobrevivir. Los gobiernos se extinguen por completo y finalmente alguien, en alguna parte, pulsó el botón. Los misiles cayeron del cielo y ciudades enteras fueron vaporizadas. Todo vestigio de civilización fue engullido en un infierno nuclear.
Maelstrom había llegado.
Durante otros ocho años, pequeñas guerras comenzaron y terminaron, hasta que ya no quedó nada por lo que luchar. Solo quedaba La Ascensión que, gracias a la visión de su líder, Arlan Khan, sobrevivieron a lo peor de la sublevación. Los seguidores de Khan estaban preparados para la tormenta, mientras que sus rivales fueron aniquilados por su paso.
2050:
De entre las ruinas del Apocalipsis emergieron los supervivientes. Aquellos pocos con la inteligencia y la fortaleza necesaria para evitar el paso de Maelstrom. Tenían la esperanza de reconstruir, de empezar de nuevo – pero las semillas del conflicto habían germinado y las líneas del campo de batalla nunca se borraron completamente. Entre las cenizas, la lucha por la libertad se reactivó, solo que esta vez el vencedor decidiría el futuro de la humanidad.
Este es nuestro presente. La guerra acaba de comenzar...
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