Miguel Barreiro | 7/1/2006
Forja tu propio destino, adéntrate en las espesuras de los más grandes bosques y lucha de tu a tu contra temibles criaturas, o bien dedícate a robar a los pobres aldeanos para conseguir grandes riquezas. El destino está en tus manos, pero recuerda pasarte después por la taberna para contarnos tus hazañas.