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Branching Paths, el documental de los indies japoneses

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El documental de Anne Ferrero sobre los juegos independientes de Japón nos hace reflexionar sobre el tema.

Branching Paths es un documental realizado por un equipo liderado por Anne Ferrero en el que, a lo largo de dos años (desde el Tokyo Game Show de 2013 al de 2015), la periodista francesa nos explica la progresión que se ha experimentado en Japón al respecto de los juegos independientes.

Este documental me toca bastante en lo personal, porque resulta que prácticamente he hecho el mismo viaje y he estado en muchos de los mismos sitios y con la misma gente que Anne (a la que he conocido también en este proceso). Pero me parece muy curioso el hecho de que un no japonesa haga un documental sobre la industria japonesa, y que la industria japonesa, absorta en el mundo de los juegos de móviles y de las cifras colosales de juegos como Monster Strike o Puzzle & Dragons, no sea capaz, a día de hoy, de ordenar su propio ecosistema de juegos independientes.

Ya en 2013, en esta misma columna, más o menos cuando Anne empezó a grabar su documental, hicimos un pequeño artículo sobre el panorama independiente japonés de esos momentos. Lo indie, o más concretamente, lo doujin (trabajos realizados por aficionados), tiene un gran arraigo en Japón, de manera que se puede considerar que hay una verdadera industria de ese tipo de juegos para el público japonés.

Tienen sus tiendas, tienen sus eventos y tienen sus aficionados. Como explica el desarrollador Nal de Edelweiss en el documental, en un momento determinado un buen grupo de editoras (por poner unos ejemplos fáciles, Devolver Digital, Degica, Nyu Media, Mangagamer, Carpe Fulgur o Playism), se giraron hacia esos autores que hacían juegos doujin y les propusieron salir a conquistar el mundo. No en vano, hay una editora que no publica juegos independientes que se llama Nippon Ichi, que en japonés quiere decir "Japón es el número uno".

En este hecho hay dos puntos (o más) interesantes. El primero, que se considere relevante el hecho de que el desarrollador independiente sea japonés. Si el desarrollador es español, francés, alemán, inglés, polaco, canadiense, mexicano o coreano muchas veces es lo de menos (recuerdo el caso de un desarrollador camerunés, pero es entendible porque no sólo no vienen muchos juegos de allí, sino porque la historia versa sobre una leyenda camerunesa). Lo segundo, que además tenga sentido porqueun desarrollador japonés tendrá un público asegurado que no tienen los desarrolladores de ningún otro sitio del mundo sólo por el hecho de ser japonés.

Uno ve juegos como Acceleration of Suguri, Ether Vapor Remaster, Exceed, Fairy Bloom Fresia, Magical Battle Festa, Revolver 360 Re:Actor o Mitsurugi Kamui Hikae, que han tenido cierta aceptación, mientras que juegos como Bot Vice, Cast of the Seven Godsends, Crouching Pony Hidden Dragon, Dusty Revenge, Gryphon Epic Knight, Stardust Galaxy Warriors, Ninjahtic o Mystik Belle que no han conseguido llegar a la misma cantidad de público que los citados anteriormente, a pesar de que la calidad entre unos y otros es pareja, y piensa que seguramente los segundos, si fueran japoneses, tendrían una cantidad de gente queriéndolos disfrutar que de la otra manera no pasa.

A pesar de ésto, los desarrolladores nipones de corte independiente no tienen demasiado público en Japón. Si quitamos casos como el de Zun, creador de toda la saga Touhou, o la empresa Inti Creates, creadores de la saga Azure Striker Gunvolt, los juegos de Type Moon y casos similares, el resto de juegos independientes japoneses no tienen demasiados aficionados en su país, aunque sí que se les hace un cierto caso en pequeños eventos o tiendas especializadas. Vamos, que hay un público ávido de juegos independientes y de dar la oportunidad a nuevos creadores, pero que por una razón u otra no se enteran de lo que acontece alrededor de ese mundo salvo en determinadas circunstancias (normalmente grupos de desarrollo que son capaces de generar no sólo juegos, sino universos alrededor de esos juegos).

Recuerdo las palabras de uno de los grandes popes de los juegos independientes, Phil Fish, diciendo hace cuatro años que los juegos modernos japoneses "apestan". Esta expresión, por la cual pidió perdón de una u otra manera, es algo que se ha pensado hasta hace bien poco dentro del sector de los juegos independientes. Sólo hay que ver que hasta 2009 no había ningún juego independiente japonés nominado a los IGF, y curiosamente era PixelJunk Eden, de Q Games, una empresa sita en territorio nipón, pero cuyo fundador es Dylan Cuthbert (uno de los padres de Star Fox).

Cave Story no recibió su merecidísima nominación hasta 2011, pero eso fue porque Nicalis presentó su versión mejorada para Steam, mientras que Lucas Pope es otro de los grandes triunfadores en los IGF con Papers, Please, desarrollado en su retiro japonés. El último gran nombre de los videojuegos independientes japoneses, Downwell, es bien conocido gracias a haber sido lanzado por Devolver Digital, además que Ojiro Fumoto, también conocido como Moppin, es alguien que ha vivido una temporada fuera de Japón durante su infancia, concretamente en Nueva Zelanda. Hay más casos de esta curiosa hibridación nipona y occidental, pero lo importante es que son estos desarrolladores los que están marcando el camino a seguir por los desarrolladores independientes japoneses.

Uno hace la comparativa con una realidad que conozco bastante mejor desde dentro, como es la española, y lo cierto es que es difícil de comparar. Sólo hay que poner al lado de Branching Paths, que sólo se puede adquirir en Steam o Playism con subtítulos en inglés, cuando el audio no es del idioma anglosajón, al patrio Insert Coin (que ya tiene unos años), para darse cuenta la diferencia entre unos creadores y otros. Da igual que en España se hagan juegos independientes destacables como Candle, Mind, Los Delirios de Von Sottendorf, Rise & Shine, Ghost 1.0, Bot Vice, Maldita Castilla, Gods Will be Watching, Nihilumbra o Skara, pues a día de hoy lo que pasa dentro de España le interesa tanto al personal, que los autores de Insert Coin han acabado colgando todo el trabajo gratis.

Pero esta diferencia tiene su porqué. Japón, para los que ahora tenemos entre 30 y 40 años, es nuestra meca de las aficiones underground. De Japón vino el manga, las consolas que sobrevivieron a la crisis del 83, el anime y muchos pequeños cacharros tecnológicos. Además, las consolas en Estados Unidos, el país más influyente del mundo, se siguen llamando "Nintendos". Japón ha tenido sus altibajos pero sigue siendo uno de los países más ricos del mundo. Nadie (es una manera de hablar) se acuerda de Abu Simbel, Game Over o Camelot Warriors, y por ello no tenemos secuelas de esos juegos de nuestros 80-90, pero todo el mundo se acuerda de Mega Man, Super Mario o Final Fantasy.

Me gustaría ver documentales (tal vez los haya) de los indies de otros países: Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Polonia. Mientras tanto os aconsejo que le echéis un ojo a este documental, porque seguramente os emocionará.

¡Hasta la semana que viene!

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diego.dey · 04/08/2016 19:41
Gracias por la recomendación Ramón Nafria

Mr.Patrick84 · 05/08/2016 03:12
Es increíble ver como la cultura japonesa del videojuego se ha ido diluyendo poco a poco casi sin darnos cuenta, mas si tenemos en cuenta que son una pieza clave en este "juego".
A veces tengo la sensación que Japón se ha dormido un poco, en parte al hermetismo propio de su cultura, y tampoco han sabido acertar con sus propuestas.
Japón una potencia mundial pero hermética, que trabaja para su nicho, pero en los últimos años han sido superados en diferentes industrias (telefonía y computadoras, imagen y sonido, ocio electrónico, automovilismo...) cuando antes eran quienes marcaban las pautas.
El mercado cambia y Japón es muestra de ello, y a sus videojuegos y compañias les ha pasado factura por no adaptarse a tiempo a las tendencias de un mercado global.
Espero que próximamente podamos disfrutar de desarrollos independientes japoneses pero de los de verdad, de los de garaje.

[i]"Nippon ichi"[/i]

nirvanawar · 05/08/2016 16:20
Japon sigue haciendo lo mismo de siempre, ni mejor ni peor, Japon no cambio el que cambio es uno que ya no es niño de 10 años impresionable, pero viendo mis sobrinos que quedan alucinados con Dragon Dogma, Pokemon Go, Gundam Age y casi cualquier cosa que les muestro que sea japonesa me doy cuenta que el problema es uno no los japoneses....

.Daedalus. · 05/08/2016 18:26
La industria japonesa anda perdidísima desde la pasada generación, intentando conquistar occidente a base de occidentalizar sus juegos con resultados esperpénticos.

En vez de potenciar sus virtudes de siempre, se empeñan en intentar hacer lo mismo que los grandes estudios americanos o europeos, pero ni su forma de trabajar ni sus productos están a la altura.

Otra cagada es cuando dejan sus sagas en manos de compañías occidentales de tercera, sacando juegos mediocres en el mejor de los casos.

Capcom, Konami, Sega, Nintendo, Square, Enix... no son ni la sombra de lo que fueron.

Las que mejor lo han llevado han sido las que más o menos han seguido fieles a su filosofía, como Atlus.

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