¿Miyamoto es ese hombre que defendía la idea de que cada juego debe ofrecer experiencias únicas y de aquello a hoy ha sacado cuatro New Super Mario Bros iguales? Y juraría que también es el tipo que condenó el futuro de la saga Star Fox a las ventas de un remake que apenas se publicitó. Incluso me aventuraría a decir que insistió en meter un control shake shake en Donkey Kong Country Returns, un juego en el que realizó grandes aportaciones, como la idea de que los monos puedan soplar. Creo que también es el individuo que decidió que un RPG como Paper Mario no necesitaba personajes ni historia. Y creo recordar que también fueron suyas las palabras en las que manifestaba sorpresa por que F-Zero le gustara a alguien hoy en día.
Qué contrariedad, porque diría que este hombre no ha hecho ningún esfuerzo que justifique su posición dentro de la empresa desde Pikmin, salvando Super Mario Galaxy, que es una oveja perdida en un mar de casualadas, títulos sosos y aportaciones literalmente absurdas en los juegos en los que colabora. Menos entrevistas en las que contar la anécdota de la infancia en el campo, menos premios Príncipes de Asturias con gaitas zelderas, y menos declaraciones estúpidas, señor Miyamoto, y más hacer honor al nombre que lleva si quiere que uno vuelva a sentir emoción por un juego en el que usted trabaje