En respuesta a
manuelprod (réplica 15).
En respuesta a la réplica #14
Te entiendo, pero también me puede pasar lo contrario, que los antiguos no me gusten mucho y ya no me pille el moderno XD por norma general prefiero empezar siempre por el último juego cuando hago "arqueologia" jugable, quizá porque me entra más por los ojos o porque normalmente suelen ser más sencillos y/o con una jugabilidad más pulida (a veces pones algún juego de generaciones pasadas y ves que ahora son absolutamente inaguantables, sean por unas detecciones de colisión peores a las actuales, controles mucho más ortopédicos etc) por ejemplo el Hitman Absolution me ha encantado (tampoco había jugado nunca a un Hitman más allá de un algún alquiler de unas horas) y ahora tengo ganas de jugar a los antiguos, a lo mejor si hubiera empezado por los antiguos, bien por su simpleza gráfica o que a lo mejor son más difíciles igual lo hubiera dejado de lado. En cambio los Splinter Cell de esta gen me han encantado, luego me pillé el recopilatorio en HD de los antiguos y lo dejé de lado, se me hicieron muy muy repetitivos (casi todo el rato en interiores o escenarios clautrofóbicamente pequeños y siempre siempre haciendo lo mismo en todas las fases) además se ven muy feotes ahora, si hubiera empezado por ellos nunca hubiera jugado a los SC de esta gen.
Bueno, el mayor salto está entre el primero y el segundo. En el primero solo manejabas a Sly y la mecánica era más sencilla: llegabas a una zona central con varios subniveles lineales y pasilleros (algunos eran minijuegos) y en cada subnivel tenías que conseguir una llave para abrir otros lugares en la zona central y, eventualmente, llegar al jefe final de la zona. En el segundo la mecánica daba un giro enorme: se mantenían las zonas centrales, pero ahora podías escoger a Murray y Bentley, que se manejaban de forma muy diferente a Sly, y avanzabas a base de cumplir pequeñas misiones con las que ir preparando un gran golpe. Este estilo se refinó en el tercer juego pero también se perdió un poco de profundidad