Lo he pensado desde que lo reviví en su versión de GBA (maravillosa adaptación a la portátil), y, realmente, parémonos a pensarlo: un Final Fantasy VI recreado con la tecnología actual representaría el mayor evento videojueguil acontecido sobre la faz de la Tierra en muchísimo tiempo. ¡Ver a Sabin, Locke y los demás remasterizados viviendo una de las mayores epopeyas que han existido! ¡La escena de la Opera! ¡La música de Nobuo Uematsu re-orquestrada! Soñar es gratis, pero no lo veo como algo imposible. Si creasen un mapa siguiendo el rollo que Mistwalker (que, como menciono en mi blog, considero mi actual Square) introdujo en Lost Odyssey, solucionaríamos el hecho de que los jugones actuales temen verse perdidos entre la nada.
Yo ahí lo veo. La imaginación es lo único que no nos pueden quitar, y si ellos mismos la emplean junto con su dinero, saldría un videojuego mítico. Y sí, VI tiene una trama más profunda que adaptar que VII, que no deja de ser una maravilla. Pero volver a esa fantasía medieval sería especial. Por pedir, podríamos pedirlo todo. ¿Quién conmigo?