Morientes es uno de los jugadores más carismáticos que han pasado por las filas del Madrid en los últimos años, además de un notable goleador; y fue despedido de una manera rastrera y nauseabunda. Nunca le perdonaré eso al Madrid. Aun así, Fernando es un buen tío y no se le nota ni una pizca de rencor hacia sus verdugos.
Por otra parte, me gustaría hablar hoy de Raúl -ya que estamos en un Post Oficial del Real Madrid- y reiterar una vez más su grandeza en su retirada del fútbol de élite. Qué ejemplo como profesional y como persona. Qué ejemplaridad en todos los sentidos, qué elegancia, qué sencillez, qué manera de pasar por los sitios dejando sólo amigos, admiradores, deudores, alegrías y goles. Seguro que en Alemania no se van a olvidar nunca del "Señor Raúl".
Aquí, en cambio, se le ha vilipendiado de la manera más burda y gratuita desde todos los frentes, incluso los aficionados de su propio equipo -no señalo a nadie, a estas alturas nos conocemos todos- a los que debería caérseles la cara de vergüenza, si la tuvieren.
En la España futbolera, que es casi toda, Raúl debería ser considerado como el más grande, por su papel de líder y faro con el Madrid y con la Selección (la Roja es Chile) desde el 94 hasta hace pocos días y por su posterior epopeya triunfal en Alemania. Yo doy ejemplo de ello y voy por ahí luciendo orgulloso mi camiseta del Schalke 04 (ahora 07) con el 7 a la espalda; ese dorsal que van a retirar los mineros germanos en honor al mejor deportista español de la historia...
¡¡RAÚL SELECCIÓN!!