| Es que si no hubiese unas buenas premazmorras en el Majora´s ya era lo que faltaba |
¿Lo que faltaba?
Hablas como si Majora's Mask brillara solo por sus premazmorras... como si no fuera la entrega de la saga con más y mejores misiones secundarias y piezas de corazón, como si no fuera el único Zelda que se atrevió a arriesgar (y ganar) con un sistema jugable de rutinas increíblemente fresco y complejo, una curva de dificultad magistralmente pronunciada, una cantidad de detalles de trasfondo inconmensurable, la trama más madura quizá de la historia de Nintendo, el conjunto de pequeñas subtramas y personajes más memorable que venga a la mente, y el diseño de mazmorras más sublime de toda la franquicia
con diferencia.
Majora's Mask no solo se podía permitir tener pocas mazmorras, viendo la calidad de las mismas y la enorme cantidad de contenido del juego, sino que también se podría haber permitido tener unas premazmorras olvidables, gracias a todo lo demás que puede ofrecer. Y sin embargo, no las tiene, de hecho, las premazmorras
también son las mejores de toda la saga. Y, siendo francos, prefiero cuatro mazmorras como las de Majora que siete como las de Skyward, y desde luego que cinco como las de Wind Waker. Y lo de cuatro hay que cogerlo con pinzas, ya que no estamos contando cosas como el Castillo Ikana, la Fortaleza de los Piratas o incluso la Luna, que siguen siendo etapas más complejas, desafiantes y largas que la mayoría de calabozos de Wind Waker o Skyward.
Lo que faltaba, más bien, era que después de tamaña obra de arte y de diseño nos hayamos tenido que comer tres juegos insultantemente fáciles, lineales y vacíos, de los que solo Twilight Princess puede acercarse a las cotas respetables de contenido jugable. Porque en lo que viene a ser mazmorras, premazmorras e ingenio en el diseño, ninguno de los tres merece siquiera ser mencionado en la misma frase que Majora's Mask. Así que de "lo que faltaba", menos, porque precisamente "lo que falta" ahora mismo son más títulos con esa ambición, creatividad, valentía y buen hacer.