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| ¿Igual o mejor a The Sandman? |
Me sumo a recomendarte (como ya te han dicho previamente)
La Cosa del Pantano de Alan Moore Sandman es algo muy especial. Hay buenas historias. Hay grandes personajes, y hay muchas "sensaciones". Es fácil que un comic individual te guste, te encante. Es probable que incluso te guste más que un número suelto de Sandman... pero dificilmente pensarás que te gusta más que "Sandman". Lo que te ha gustado de Sandman, creo yo, dificilmente lo encontrarás en otros comics....
... lo que no quita que, por fortuna, que otros comics te proporcionen otras sensaciones.
La Cosa del Pantano, creo yo, te va a gustar. Y digo ese, y no otro comic de Alan Moore, porque tiene bastante en común con Sandman, en mi opinión.
Es un comic un pelín anterior a Sandman, pero en cierta manera, es el que abre camino a que exista Sandman. A que existan historias como las que luego contaría Gaiman con los eternos, y que haya lectores dispuestos a gastarse dinero en comics de este estilo (historias que transcurren en el universo DC, pero que están a años luz en profundidad y encanto de otras historias de los supehéroes que por ahí pululan).
La forma de narrar, ese toque ochentero "de los buenos" en historia y dibujo, e incluso más de uno y dos personajes que has visto en Sandman (como Demon/Etrigan o Constantine, quién nace en la Cosa del pantano de Moore) ya aparecieron por la colección de Moore.
Es más, cuando en la edición definitiva de Sandman, lees la propuesta que hace Neil Gaimen hace a DC sobre "la serie que quiere crear", ya indica que "en maneras", quiere que se parezca a la cosa del Pantano...
... algo que tampoco es raro, ya que según ha comentado en diversas entrevistas Gaiman, fue Alan Moore quien, en cierto modo, hace de mentor de Gaiman (en el mundo del comic, en novelas, Gaiman ya había demostrado su talento antes).
El lector compulsivo que era Gaiman cuando niño no se alimentaba sólo de literatura; los cómics, especialmente los superhéroes de DC y Marvel, formaban parte de sus fantasías infantiles. Posteriormente, ya en la adolescencia perdió interés en ellos. Los superhéroes ya no le interesaban y cada vez encontraba menos cosas en los cómics que le gustase leer. Se fue alejando de ellos progresivamente hasta que los dejó de leer casi por completo, exceptuando reediciones del Spirit de Will Eisner y algunas obras de compatriotas suyos como Barry Windsor-Smith.
Un día, a comienzos de 1984, Gaiman se encontraba en la Estación Victoria, en Londres, y mientras esperaba ojeó los cómics que había en el puesto de prensa. Uno de ellos era Swamp Thing, personaje que le encantaba cuando era niño. El número en cuestión era uno de los primeros de Alan Moore en la serie. Lo abrió y todo cambió. Comenzó a comprar la serie a partir del número 28. Descubrió que en los cómics podían contarse historias de la misma profundidad, interés y calidad que en la literatura, y su pasión infantil de leer cómics renació, y contagió a su pasión de escribir. Quería hacer cómics. El problema es que no sabía cómo se hacía.
En 1986 se le presentó la oportunidad de averiguarlo. Aprovechando que tenía que hacer una entrevista a Alan Moore, le preguntó cómo se escribían guiones de cómics. Moore le explicó «empiezas poniendo Página 1, Viñeta 1... y a continuación escribes toda la información que quieres que tenga el dibujante...». Gaiman se fue a casa y a los pocos días le envió un guión. Moore se lo devolvió lleno de anotaciones y correcciones. Gaiman lo rescribió y volvió a enviarlo. La respuesta de Moore fue: «Este es un guión del que yo me sentiría orgulloso». Aquel guión (“The day my Pad went mad”) nunca llegó a publicarse, pero Moore utilizó algunas ideas para el número 51 de Swamp Thing (“Home free”). |
En definitiva, Swamp Thing es un comic increible, con un primer número que da la bienvenida a quiénes acaban de llegar a su mundo y deja claro que no tienen que conocer nada previo, y que concluye dejando al lector con ganas de más ...
Seguido de un segundo <SOBRESALIENTE> número
Lección de Anatomía, que despeja cualquier duda sobre la calidad de la colección, quedando el lector enganchado lo que dure la colección