Es que hay que ser tonto para creer que una vez tuvimos cola y nos pasábamos el día colgados en las ramas de los árboles...
Es mucho más sensato creer que las múltiples razas y especies que ha habido, hay y habrá han aparecido by the face, y que el hecho de que haya animales de la costa sudamericana y de la costa africana que compartan rasgos es fruto de un plan maestro que nos será desvelado tras la muerte.
También es la mar de sensato pensar que la “virgen” María se quedó preñada por gracia divina (si es que Dios es un cachondo) y que un libro de ficción-humor como la Biblia, a pesar de que sus líneas plagadas de desconocimiento y machismo retrógrado revelen su naturaleza humana, lo ha puesto ahí un Dios omnisciente, con una vida tan triste que no tiene nada mejor que hacer que ver cómo pasamos el rato y apuntar en una libreta las cosas buenas y malas que hacemos. Para así, una vez que llegue nuestra hora, si hemos sido más buenos que un cacho pan, irnos a su -concurrido- regazo y ser felices y comer perdices junto a él, sus compis y el resto de personas que han muerto a lo largo de la historia (que son unos cuantos); o en el caso contrario, si hemos sido malos malosos, arder hasta el fin de los días en el infierno. Menudo tedio...
Eso sí, tiene que ser gracioso ver cómo se lo monta el "jefe" para considerar algo bueno o malo, cómo adapta su criterio en función de la época y la cultura de donde proceda el sujeto y el baremo que usa para ver si tiene más peso lo bueno o lo malo. Un trabajo realmente peliagudo el suyo.