| #7 Enviado: 18:52 02/02/2012
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Primeras declaraciones de J.M. Straczynski
La era en que Rorscharch, el Dr. Manhattan, Búho Nocturno y tantos otros personajes dejan de ser patrimonio exclusivo de Alan Moore para recaer sobre los hombros de nuevos guionistas. Ya sabíamos todos que en algún despacho del número 1700 de Broadway (Nueva York), dentro de una caja fuerte tan invulnerable como Fort Knox y escrito en un contrato firmado con sangre, “Watchmen” y todos sus protagonistas pertenecían a DC Comics. Pero hasta ayer, en nuestras estanterías y en nuestros corazones, la obra pertenecía sólo a Alan Moore y a Dave Gibbons, sus creadores. Porque ayer, por primera vez en 25 años, la editorial anunció que hará valer sus derechos para publicar hasta 8 proyectos en forma de precuelas.
Los elegidos para sacar adelante un reto de tales dimensiones son cuatro: Len Wein, Darwyn Cooke, Brian Azzarello y J.M. Straczynski. Precisamente éste último habló ayer para CBR, sobre cúal es la idea general del evento y sobre uno de sus proyectos en particular, “Before Watchmen: Dr. Manhattan”. La miniserie de cuatro números estará dibujada por Adam Hughes, magnífico portadista pero poco dado a dibujar los interiores. Tanto es así que no ha dibujado ningún cómic de esta magnitud en lo que llevamos de siglo XXI. Y al respecto, todos nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Por qué?. Y J.M. Straczynski viene a decir…¿por qué no?:
El camino fácil de cara a un gran evento es decir “Vale, a ver si se nos ocurre una razón para que la Liga de la Justicia luche contra la Sociedad de la Justicia; el próximo verano, encontramos una excusa para que la Sociedad de la Justicia luche contra los Jóvenes Titanes; y luego haremos que los Jóvenes Titanes y la Sociedad de la Justicia luchen contra los Investigadores de lo Desconocido”. Hay muchas razones para hacerlo de esa manera. Es mucho más seguro. El camino más difícil y arriesgado es traer de vuelta un universo y unos personajes que nadie se ha atrevido a tocar en 25 años y preguntarse “¿Qué nos pueden contar estos personajes sobre el mundo en el que vivimos en 2012 y que sea nuevo? ¿Qué podemos aprender de ellos? ¿Qué tipo de historias podemos contar sobre ellos que no pudimos contar hace 25 años?”. Lo mires como lo mires, es un acto de valentía.
Habréis apreciado la rapidez de movimientos de J.M.S. hablando en primera persona de lo que ocurrió en el momento del lanzamiento de Watchmen, cómo si algún otro que no fuera Alan Moore hubiera tenido algo que ver en la historia. Pero continúa argumentando su idea de por qué es buena idea:
La otra cara de esa pregunta es “¿Por qué hacer cualquier cosa basada en algo que estuvo bien hecho?” Es algo extrañamente contrario a la intuición de uno pensar: los personajes son geniales, el mundo en el que se mueven maravilloso, hemos creado algo sorprendente, así que no volvamos a hacerlo. ¡Corred!
Sé que mucha gente piensa que estos personajes no deberían ser tocados por nadie que no sea Alan, y aunque eso es comprensible a nivel emocional, es completamente erróneo a nivel lógico. Si nos basamos en su longevidad y en su reconocimiento a nivel popular, uno podría argumentar que Superman es el mejor personaje de cómic jamás creado. Pero ni Alan ni nadie han sugerido nunca que sólo a Siegel y a Shuster se les tenía que haber permitido escribir sobre Superman. Alan no dejó pasar su oportunidad cuando le ofrecieron escribir “La Cosa del Pantano”, y luego hizo un gran trabajo. Pero no dijo “No, no, no puedo, es un personaje de Len Wein”. Así que tampoco deberíamos hacerlo nosotros.
Luego Straczynski afloja un poco, y nos deja claro que el trabajo de Alan Moore le parece sobresaliente, que es el mejor guionista de cómics que ha habido y que no se cansará de decirlo. Pero deja bien claro que Alan Moore pierde la razón cuando ha estado muchos años trabajando con personajes creados por Julio Verne, H.G. Wells, Robert Louis Stenvenson o Arthur Conan Doyle. Y claro, es complicado ganar la batalla yendo por ese flanco.
A muchos nos parecería impensable ver hoy día un Astérix o un Tintín hecho por otra gente que no fueran sus creadores y encima sin su consentimiento. Pero en los años 80, en Estados Unidos todavía no se sabía que era eso de la propiedad intelectual sobre personajes de cómics. Tanto “Watchmen” como “V de Vendetta” son obras de autor, pero el momento coyuntural y en parte la ingenuidad de Alan Moore hicieron que los derechos acabaran en manos de DC Comics. No fue hasta pocos años después, y en gran parte debido a la publicación del “Sin City” de Frank Miller, que los autores empezaron a preocuparse en serio por poseer los derechos de sus obras y sus personajes. Y son esos pocos años, casi con toda probabilidad, los que marcan la diferencia y hacen que hoy estemos hablando de éstas precuelas.
Por eso “Watchmen”no es ni Batman ni Superman. Ni se le parece. Esto no fue otro crossover veraniego de DC, ni salió de la mente de ningún editor mediocre. Fue una obra personal de Alan Moore. Es por eso que la gente es tan sensible con este tema y tan reacia a que se toque algo que es prácticamente perfecto. Dicho esto, también es cierto que Moore estuvo en posición de revertir esta situación en alguna ocasión y quiso dejarlo así.
En cuanto a la miniserie en sí y al personaje del Dr. Manhattan, a Straczynski le fascina el contraste que tiene al ser tan poderoso y percibir el tiempo, el espacio y la causalidad cómo realmente son; pero sin embargo incapaz de cambiar un rumbo establecido, porque ve el futuro y ya sabe qué camino eligió. Y lo que más le atrae del personaje es que en la obra original (habrá que empezar a acostumbrarse a decir esto?) evoluciona de forma muy distinta a como lo hacen el resto de personajes. Según el guionista, éstos “recorren un camino de la luz a la oscuridad, del optimismo al cinismo. Pero si miras a Jon antes y después de su transformación casi ves lo contrario”. Y es esa transformación de un ser humano a algo más profundo, y el coste que tuvo para Jon lo que le condujo al Dr. Manhattan en este proyecto, afirma J.M. Straczynski. Pero tampoco quiso ser más concreto sobre cuando se sitúa la historia o sobre su contenido.
Eso sí, el guionista de “Rising Stars” deja claro que tanto él como el resto de los guionistas van con mucho tiento y intentan ser muy meticulosos a la hora de enlazar sus historias con Watchmen y los parámetros que fijó Alan Moore para cada uno de los personajes. Pero al mismo tiempo afirma que han de crear espacio para que algo nuevo pueda ser creado:
Por ejemplo, siempre me fastidió que alguien tan preciso, alguien tan brillante como Jon pudiera entrar alegremente en aquella cámara mientras el temporizador cerraba la puerta. No es propio de él. Pero ya que ocurrió, ahora nos toca preguntarnos. ¿cómo ocurrió? ¿hay algo que no sabemos? O mejor dicho ¿hay algo que él no sabía?.
Hacerse ésa y otras preguntas comenzó a tener un profundo efecto en la historia y en el propio Dr. Manhattan. El resultado es una re-examinación de los hechos a nivel cúantico, algo que tendrá grandes consecuencias.
Cuidado con esta afirmación que entramos en arenas movedizas, porque Straczynski está hablando de reinterpretar ciertas cosas de la obra original. O al menos, responder a ciertas cosas que podían estar en el aire. Aunque insiste en que éste ha sido el trabajo más complicado de su carrera, ya que intenta emular el mundo que creó Alan Moore, adaptándolo a su vez a hoy día. Se siente orgulloso de heredar tan pesado legado y acaba diciendo: “Éstos son los cómics que a mí, como fan de Watchmen, me gustaría leer. Sólo podemos desear hacerlo bien, que los lectores nos aprueben y que algún día, un alejado y anhelado día, Alan Moore ya no esté cabreado con nosotros”.
Por su parte, Adam Hughes se muestra honrado con el encargo. Y bromea diciendo: “Deben de creer que como soy bien conocido por dibujar la anatomía femenina, también estoy cualificado para tratar con penes azules”. Su mayor preocupación es hacer justicia al gran trabajo de Dave Gibbons en Watchmen, al que califica como uno de los mejores ilustradores de todos los tiempos. Así mismo, se muestra ansioso por trabajar con J.M. Straczynski del cúal destaca su etapa en Thor.
En fin, poco más podemos decir, el tiempo y las ventas ya confirmarán si esto fue una buena idea o no.