Veo que, como casi todo el mundo, no entiendes bien lo que significa ser "agnóstico".
El mito popular es que ser agnóstico es no querer tomar parte en el debate, ser un pasivo/pacifista que sólo busca la reconciliación (incluso Dawkins parece creer esto), y, como tú bien lo repites, no tener una opinión.
No es así.
"A"gnóstico, como "a"teo, significa simplemente no tener conocimiento, que no es igual a no tener opinión. Yo no tengo conocimiento sobre la vida extraterrestre, pero tengo la firme opinión de que sí existe. De la misma manera, no tengo conocimiento alguno sobre fantasmas, pero tengo la muy firme opinión que no existen.
Agnóstico y ateo no son dos términos mutuamente excluyentes. De hecho, casi siempre van de la mano. Piensa en el agnosticismo no como un dogma, sino como un método para llegar a (o justificar) tu ateísmo: yo no tengo dios (i.e., soy ateo) porque no tengo conocimiento de él (i.e., agnóstico). Existe la posibilidad de ser ateo sin ser agnóstico, es decir, tu no tienes dios porque sabes que no existe, pero esta no es la forma de ateísmo que se manifiesta en casi todos nosotros, ya que requiere un esfuerzo muy consciente para negar la posibilidad de la existencia de un dios. También, desde luego, hay agnósticos que no son ateos, es decir gente que cree que hay un dios, pero no dice tener conocimiento sobre él.
Bertrand Russell ilustró muy bien el problema que presenta definirse a sí como agnóstico, cuando dijo que si le hablase a una audiencia de filósofos, se autodefiniría como agnóstico porque no puede probar que ningún dios existe, pero si le hablase a un hombre común en la calle, se tendría que autodefinir como un ateo, porque de hecho no cree en ningún dios (ni el judeocristiano ni los homéricos) y para el hombre común "agnóstico" no captura la esencia de esa creencia. |