En respuesta a
MadApe (réplica 1).
El otro día, fui al gimnasio, entré al vestuario, y no había nadie.
Estaban los bancos vacíos, el suelo impecable, pero sí que había algo.
Había un calcetín oscuro, húmedo y usado en una esquina. Pero como me gusta diferenciarme de los demás, en vez de ignorarlo, ¿qué hice?
Lo levanté del suelo, y lo lamí.
Nadie en el mundo lo hubiera hecho, pero yo, que soy único, lo hice.
tranqui, cada gimnasio tiene por lo menos uno o dos socios de estos que se acercan por los vestuarios con intención de lamer un 'calcetín húmedo'