Parece que no hay hilo de ópera, así que abro uno. Para empezar, el clímax de Don Juan, de Mozart (spoilers y tal ):
Estatua del Comendador: Don Juan, a cenar contigo me invitaste, y he venido.
Don Juan: Jamás lo hubiera creído, pero haré lo que pueda. ¡Leporello! ¡Otra cena! ¡Que os la sirvan en seguida!
Leporello: ¡Ah, señor! ¡Muertos somos!
DJ: ¡Que vayas te digo!
EC: ¡Detente! ¡No se nutre de alimento mortal quien se nutre de alimento celestial! Otros asuntos más graves que éste, otros anhelos me han traído aquí.
LE: Creo tener terciana y no puedo tener quietos los miembros.
DJ: ¡Habla, pues! ¿Qué pides, qué quieres?
EC: Hablo, escucha: no tengo mucho tiempo.
DJ: Habla, habla, te escucho.
EC: Tú me invitaste a cenar, sabes cuál es ahora tu deber. Respóndeme: ¿vendrás tú a cenar conmigo?
LE: ¡Oh, oh! No tiene tiempo, excusadle.
DJ: De cobardía jamás seré acusado.
EC: ¡Decide!
DJ: Ya he decidido.
EC: ¿Vendrás?
LE: ¡Decid que no!
DJ: El corazón está firme en mi pecho, no tengo miedo: ¡iré!
EC: ¡Dame la mano en prenda!
DJ: ¡Hela aquí! ¡Ay de mí!
EC: ¿Qué te ocurre?
DJ: ¿Qué gelidez es ésta?
EC: Arrepiéntete, cambia de vida. ¡Es el último momento!
DJ: No, no, no me arrepiento. ¡Vete lejos de mí!
EC: ¡Arrepiéntete, desalmado!
DJ: ¡No, viejo infame!
EC: ¡Arrepiéntete!
DJ: ¡No!
EC: ¡Sí!
DJ: ¡No!
EC: ¡Ah! ¡Ya no queda tiempo!
DJ: ¡Qué insólito pavor se apodera de mis facultades! ¿De dónde surgen estos torbellinos de horrendo fuego?
Coro infernal: ¡Todo es poco para tus culpas! ¡Ven, hay un mal peor!
DJ: ¿Quién me lacera el alma? ¿Quién agita mis entrañas? ¡Qué tortura, ay de mí, qué frenesí! ¡Qué infierno, qué terror!
LE: ¡Qué faz desesperada! ¡Qué expresión de condenado! ¡Qué gritos, qué lamentos! ¡Cuánto terror me infunde!