Me baso, entre otras tantas cosas, en lo que el sentido común me sugiere y en lo que mis conocimientos de física y biología me confirman que es -o puede ser- cierto o no. Agradeceré, no obstante, que te dignes a mostrarnos esos estudios de sumo rigor que demuestran la veracidad de las afirmaciones que sostienen los partidarios de la acupuntura.
Supongo resultará interesante, si me permites el atrevimiento, ya metidos en harina, realizar un breve repaso a los principios de funcionamiento de la acupuntura, para lo cual cito a continuación un escueto texto, a fin de contextualizar la discusión, además de servir de "introito" a los no duchos en la materia. En mi desvergüenza, he tomado el mismo directamente de la Wikipedia, si bien presumo no te ofenda dicha referencia en la ocasión presente, dada su concordancia con los planteamientos de los defensores y/o practicantes de la pseudociencia fruto de la discusión, y eso sin olvidar mencionar el nimio detalle de encontrarse dicho texto, a su vez, fuertemente referenciado.
Los chinos conciben el mundo como un todo que se relaciona entre sí, al igual que el cuerpo humano, cuyos órganos y entrañas no funcionan aislados. La Medicina Tradicional China se basa en los zang-fu (órganos-entrañas) teniendo en cuenta la globalidad del organismo; y los cinco elementos, basados en la idea de que no existe nada aislado e inamovible, teniendo entre ellos una relación de producción, dominación, agresión e insulto, y otra relación de correspondencia entre ellos y el resto de las cosas. Los cinco elementos son: madera, fuego, tierra, metal y agua. De acuerdo con la concepción china, la energía vital (ch'í, o qi) fluye por el cuerpo a lo largo de meridianos, canales o vías de comunicación, llamados en chino king. El número de king ordinarios es correlativo al de los doce órganos, más los dos vasos extraordinarios permanentes: el de la concepción (en la línea media corporal frontal), y el vaso gobernador (en la línea media corporal dorsal), además de los llamados extraordinarios. Tenemos 361 puntos dentro de los 14 meridianos, llamados Jing Xue; también existen puntos fuera de los meridianos o puntos curiosos, llamados Qi Xue; y, finalmente, los puntos dolorosos o Ashi Xue.
En total, la medicina tradicional china identifica doce canales o vías de comunicación principales que se corresponden con los órganos vitales del cuerpo humano: pulmones, intestino grueso, intestino delgado, bazo-páncreas, corazón, riñones, vejiga, sistema cardiovascular, vesícula biliar, hígado, vaso de la concepción, vaso gobernante y triple calentador.
La medicina tradicional china distingue órganos de vísceras: los órganos difieren de las vísceras por el hecho de que la ablación o lesión masiva de las vísceras no provoca el inmediato deceso, mientras que la ablación o lesión masiva de los clasificados como órganos implica la casi inmediata muerte del individuo; de tal modo el corazón está clasificado como órgano, y el estómago como víscera.
Mediante la inserción de finas agujas en puntos específicos o resonadores (llamados en chino xue) de cada meridiano se equilibra la energía trastornada en el órgano que lo rige. El trastorno puede producirse por la incidencia tanto de factores externos como internos que pueden desembocar en enfermedades. La teoría tradicional china considera que la enfermedad es un desequilibrio de las dos modalidades de la citada ch'í: la modalidad yin, y la modalidad yang (vea yin-yang); la operatoria sobre los puntos acupunturales intenta reequilibrar la energía, ya sea estimulando en los puntos, o -por el contrario- produciendo depresión en estos.
Para llegar a un diagnóstico, aparte de un extenso interrogatorio, también se lleva a cabo una precisa observación de la lengua, el pulso y el aspecto general del cuerpo. Los expertos en acupuntura utilizan la pulsología como método de diagnosis: de acuerdo a este sistema, cada órgano y cada víscera tendría una pulsación específica en tres modalidades (superficial, media y profunda). |
No tengo la más mínima duda de que para alguien de tu experiencia y conocimiento no resultará problema alguno demostrar la veracidad de tales principios, aportando estudios de incuestionable rigor y nivel.
Por supuesto, ni se me ocurre imaginar que pretenderás hacernos creer que la liberación de adenosina -previamente comentada por MoisésC- originada por la inserción de la aguja en el músculo tiene algo que ver con lo defendido en el texto citado. |