| #246 Enviado: 22:27 31/07/2011
| |
Hacía mucho, mucho tiempo que no jugaba a un Wipeout, así que comparto con vosotros algunas de las impresiones que me ha dejado este reencuentro.
Me agrada el pequeño papel estratégico que desempeña el uso de los objetos como armas arrojadizas o como recarga de energía, especialmente en los niveles de velocidad elevados. La elección entre fulminar al contrario o salvar el trasero está muy bien conseguida, y varía según la vuelta y las condiciones en que nos encontremos, siendo más sensato a veces cuidar la barra de energía o ir a por todas arriesgando la integridad de nuestro propio vehículo.
Otro aspecto que me ha gustado mucho es la posibilidad de aprovechar los desniveles de la pista para hacer una barrena y pegar un acelerón. Al margen de los saltos obvios, me parece especialmente interesante abusar de esta opción en tramos que en principio no parecen pensados para ello, ya sea utilizando un objeto de turbo en el lugar adecuado o aprovechando un leve despegue de la nave ocasionado por una subida importante seguida de un descenso brusco, por ejemplo. Jugando con esto uno consigue a veces improvisar pequeños atajos muy valiosos para arañar importantes décimas al reloj, o para sorprender a los contrincantes precipintándonos con furia desde las alturas.
Lo que me ha decepcionado bastante es el progreso a través de la campaña. El principal problema que tengo es que me resulta muy pesado jugar a velocidades lentas una vez acostumbrado a las endiabladas, y la campaña te fuerza constantemente a ello. No es necesario volver al paso de tortuga simplemente por empezar un circuito nuevo, ni competir en un campeonato a una velocidad más lenta cuando ya he saboreado las mieles del rapier o del phantom. O después de finiquitada la campaña HD, resulta muy doloroso volver al primer nivel de velocidad al empezar la campaña Fury. El cambio es tan brusco que siento como si en medio de una partida de F-Zero me forzasen a jugar a los 50cc de Mario Kart.
Me ha parecido muy original el tema de las Zonas. Uno a veces se queda absorto por la sinergia entre música y gráficos, a veces al borde de la sinestesia, con esas ondas de sonido incrustadas en algunos tramos de la pista, y acelerando más y más mientras cambia rítmicamente el colorido de todo el escenario. Vaya colocón.
Para finalizar, comentar que por alguna extraña razón controlo mucho mejor el juego con la cruceta que con el analógico.