| Por tanto, no tiene sentido seguir debatiendo. |
Lo que traducido al castellano quiere decir que te vas con el rabo entre las piernas, incapaz de imponerte al uso de la razón, herramienta esta inmensamente útil al ser humano en toda su historia salvo cuando, como es el caso, se intenta defender la fantasía. Es cierto, no tiene sentido seguir debatiendo, aquí no vas a conseguir engañarnos. Mejor buscar a gente influenciable, ignorante y carente de espíritu crítico con la que poder seguir nutriendo tu negocio de charlatanería y curanderismo, amparado en una ley que protege estafadores.
Pero ni siquiera al huir como un cobarde eres capaz de guardar una mínima compostura, sino que te permites el lujo de adornar tu despedida con la dosis habitual de falacias y mentiras, en una apelación al victimismo más mediocre (pobrecito, empleamos la razón, la objetividad y el sentido común contra ti, que malos malísimos que somos), como si esta fuera el último recurso para engañar al dubitativo.
No seré yo quien deje pasar como si nada tan lamentables artimañas.
| Más bien a defender una postura por encima de todo |
Y esto lo dice, justamente, quien se ha empecinado en aferrarse incoscientemente a una mentira a pesar de todas las evidencias en contra. Con dos grandes cojones.
| no os agarreis al tema de las frecuencias, que eso es un tema que se está estudiando en ambito universitario o ciéntifico |
Eso es directa y puramente mentira. Es una falsedad brutal e intencionada digna de mercerse el peor de los desprecios. La explicación de las frecuencias que has mencionado no pasa de ser la chifladura de unos alucinados que creen (porque pruebas no tienen ninguna) que pueden sanar a las personas con vibraciones. Aunque no sorprende, todo hay que decirlo, que reciban la simpatía de los que piensan que pueden curar enfermedades empleando agua con azucar.
| sin importar datos, estudios, ensayos clínicos, estadísticas y todo lo que querais |
Cuando los datos son falsos, los ensayos tienen metodologías más que cuestionables o están realizados por los principales interesados y las estadísticas están cogidas con pinzas, como es el caso, lo más normal es no darles ninguna importancia, puesto que no la tienen.
De hecho, los estudios más rigurosos, los informes de las principales organizaciones médicas y las publicaciones en revistas con un mínimo de prestigio dicen justo lo contrario a lo que tú afirmas, y bien que ignoras estos por la cuenta que te trae.
| incluso explicaciones de cómo funciona |
¿Pero cómo tienes tanta cara? ¿Cómo puedes mentir de forma tan rastrera y vil?
Explicaciones no has dado ninguna, entre otras cosas porque ni siquiera los más reputados homeópatas son capaces de explicar (sin mentiras, claro) como funcionaría esa mentira que defienden. Quiero pensar que no consideras una explicación, por el bien de tú nivel intelectual (aunque más bajo poco puede caer), a esa diarrea mental sobre las frecuencias con que has tenido el detalle de entretenernos.
| tengo mi experiencia clínica de más de 10 años con miles de casos curados |
Curados, sí, pero no por ti ni por la fantasía acientífica que defiendes, desde luego, sino por la medicina real (la que funciona, la basada en evidencias), la capacidad de recuperación del propio cuerpo y los efectos del placebo. Hablemos con propiedad.