Buf, hay demasiado donde elegir. Me van los viejos clásicos, pero de entre el patio más cercano, tengo a éstos.
Lobo. El único e incomparable. (para mí sólo cuentan las series de Bisley y poca cosa más) Bajo tan gruesa capa de maldad y macarrería descremalleradas tiene un
puntito de buena persona, pero como te atrevas a mentárselo te arrancará las tripas y te las hará tragar de nuevo.
La Cosa del Pantano. Un hombre, un semidiós, la consciencia del planeta, todo en uno. Y Alan Moore, que es Dios.
John Constantine. Este tío es un
magus, un hechicero sin varita ni trucos baratos, que camina siempre por la fina raya que separa el mundo de los hombres del infierno más negro. No tiene nada de héroe, casi siempre tiene que escoger entre el menor de dos males y su agenda está llena de nombres que nadie querría conocer ni en la peor pesadilla. Constantine siempre queda por encima, aunque el mundo a su alrededor se vaya a la mierda. Ni siquiera la película que le hicieron podría terminar con él.
Hellboy. Es un personaje bastante primario, y lo más interesante acerca de él es en realidad el mundo que le rodea. Hellboy es un demonio que reniega de sus orígenes y del destino que fabricaron para él para seguir siendo quien él quiere ser. O sea, un mastuerzo que fuma puros y encaja en el mundo de lo sobrenatural como un elefante en una cacharrería. Pero es buena gente, así que se le perdona todo.