Capítulo 1 (Tiempo de juego: 2h 05 min)Tras pulsar Nueva Partida, un menú de edición de personaje recibe al jugador. Gasto parte de mis primeros puntos de experiencia en mejorar mis capacidades informáticas. Así podré acceder a ciertos terminales aunque no tenga las contraseñas. Tras esto, una cinemática desvela una conversación entre dos personajes con exceso de megalomanía. ¿Dominar el mundo? ¡JA! Eso será si os lo permito.
Y así comienza la primera misión como agente de la Unatco, una rama de la ONU: esos malditos terroristas han asaltado la Liberty Island, han secuestrado a uno de mis compañeros y se parapetan en
las ruinas de la Estatua de la Libertad… Porque esa es otra… ¿Qué demonios ha pasado con ella? Y así, imponente durante los próximos minutos, esta gran símbolo se alzará en la pantalla del jugador. Es sólo el primero de una larga lista, para un juego del año 2000 en el que se habla de que las propias Torres Gemelas han desaparecido. La estatua de la Libertad decapitada… sin duda el significado de la Libertad será uno de los temas estrellas de esta aventura.

Y allí me dejan, en medio de la Isla, dispuesto a buscarme la vida. Mi hermano Paul me recibe y me da las primeras órdenes. Tengo que acceder al interior de la Estatua, interrogar al jefe terrorista y liberar al rehén. ¿La forma de hacerlo? Es cosa mía. Me habla de un confidente en un muelle trasero que me puede colar, o de una entrada a través de un muro. Ya veremos. De momento, me ofrece tres armas (pistola GEP, Rifle de franco y ballesta). Elijo el rifle suponiendo que el lugar estará lleno de enemigos y que podré derrotarlos desde la distancia. Exploro el pequeño muelle inicial y encuentro una ganzúa, una palanca, una célula y una herramienta mixta. De hecho,
sorprende de inmediato la cantidad de ítems que llevo encima a los 5 minutos de juego: Un rifle, una pistola, un cuchillo, una porra, una palanca, una granada de gas, una bomba electromagnética, dardos tranquilizantes, una chocolatina, cigarros, una cerveza, unos prismáticos… Tocará experimentar, sin lugar a dudas. El inventario no es infinito y tengo qué aprender qué me será útil en cada situación.
Y aparece la primera oleada de enemigos. Como es mi primer día en la agencia, voy a saco y uso mi rifle, lo que produce que el enemigo salga corriendo a alertar al resto. Quizás debería haber hecho caso a los consejos sobre sigilo. Con una combinación de porras, palancazos, pistola y rifle logro despejar la zona y
conseguir más objetos tras registrar los cadáveres. No se me ocurrió, pero podría haberlos llevado hasta mis aliados y dejar que ellos se encargasen de todo. En las cajas cercanas junto a la pared, unos robots escondidos me curan la pierna que perdí por mi ataque inconsciente. Ahora debería de ir a esa Estatua… pero decido dar una vuelta antes por la isla. Allí encuentro el
CG de la Unatco. ¡Hogar, dulce hogar! Un helicóptero despega sospechosamente al acercarme y un agente un pelín podrido me ofrece mirillas, dardos tranquilizantes y otras chuladas a cambio de “módicas” cantidades de dinero. Decido probar a matarlo y conseguir sus posesiones de forma gratuita, pero antes debo buscar el momento en que se meta en un callejón para que no me vea nadie. ¡PAM! Dicho y hecho. Sin rencores. De momento, parece que no ha pasado nada.
Junto a la Unatco, encuentro un pequeño almacén al que accedo pirateando la cerradura electrónica con mis herramientas. Dentro, un terminal de seguridad y un cubo de datos escondido debajo de la mesa con el login del terminal. Desde él, puedo ver las cámaras de esa zona de la isla, ¡e incluso el interior de la Unatco, que de momento está cerrado! Más adelante, estos terminales me permitirán jugar a
apagar o encender las cámaras o incluso devolver las torretas automáticas contra mis enemigos. De momento, la uso para abrir un bunker cercano, donde encuentro puntos de exploración y una granada EM.
Bien, vamos allá...
¿Cómo afrontar el gran ataque a la Estatua? A pesar de que este primer escenario es más simple de lo habitual y es una especie de “toma de contacto”, ya ofrece una gran rama de opciones para cumplir este primer objetivo. Las ideas que se te ocurran, las entradas que posee y sobre todo, y los objetos que lleves encima en ese momento matizarán tu ruta hasta el interior. La puerta principal, firmemente sellada, está protegida por una cámara y una torreta. Quizás pueda ir corriendo, alcanzar el terminal informático justo al lado y hackearlo para desactivarlos y abrir la puerta. Pero por la zona patrulla un robot pesado. Podría engañarlo, o intentar destruirlo si tengo armas GEP o lanzar una granada que desactive todos los dispositivos electrónicos.
Mi idea, finalmente, es desactivar la cámara y la torreta con una granada EM, y mientras que no me ven acceder al terminal. Allí, puedo desactivar todas las cámaras del edificio y abrir la puerta. Sin embargo, no tengo aún la
habilidad en informática suficiente para controlar las torretas y hacer que disparen a mis enemigos. Considerando que hay muchos y que el robot está a punto de regresar, opto por una retirada tras abrir la puerta. Seguiremos explorando la isla y seguro que encontramos alguna facilidad u otra entrada trasera. He aquí esa grandeza de DE: Otro jugador decidiría ir a saco al interior, y otro
no habría encontrado la granada EM, pero quizás sí los explosivos para derrotar al robot. Y otro conseguiría la llave de la puerta de la forma que veremos en el siguiente párrafo.
Porque llegando a unos muelles traseros, encuentro el contacto del que me habló Paul. Él me ofrece la llave de la Estatua (¿Ahora que ya he abierto la puerta por otros medios?) a cambio de que no mate al jefe terrorista, ya que es su contacto dentro del grupo terrorista (llamado NFS). Me da una foto para no confundirme. Por supuesto, le digo que no se preocupe, pero algo dentro de mí ya está planeando la jugada de probar a matarlo cuando llegue el momento.
¿Podré hacerlo?¿Qué pasará si lo hago? Habrá que verlo. Además, la mujer que lo acompaña me dice todo lo contrario: que lo mate, ya que asesinó a su hermano. En cualquier caso, me tiro al agua y encuentro un barco hundido en el fondo que exploro en 3 inmersiones por falta de oxígeno y donde encuentro una escopeta y modificadores de precisión y cargador para mis armas. También me dan puntos de experiencia. ¡Genial!
De hecho, en Deus Ex
podrás saltarte algunos objetivos principales (y por supuesto, los secundarios también) y ver la reacción de los personajes.
Puedes fracasar conscientemente en varios de tus objetivos (obviamente, no en todos) sólo por el placer de hacerlo, o ser un agente modelo. Usar técnicas sucias o ser un tipo pacífico. Las posibilidades son tan bestias que muchas ni se te ocurrirán si no las lees en Internet o en experiencia de otros. Y he ahí su
gran potencial a la hora de la rejugabilidad.
Llave en mano, sigo con mi exploración de la Isla. Encuentro un gran búnker donde en el interior accedo a otros jugosos ítems atravesando un campo eléctrico con un traje de protección. Cerca, dos soldados están charlando. Me aproximo sin que me vean y escucho un debate sobre nanotecnología implantada a hombres y cómo estos han pasado de ser personas a interesar sólo por sus rendimientos. Se referían a mi compañero, secuestrado dentro de la estatua. Siempre que veas un grupo de enemigos reunidos,
prueba a acercarte sigilosamente y puede que presencias una de estas interesantes conversaciones. Veo unas cajas metálicas que, a base de saltar por ellas e ir haciendo unas plataformas empujándolas, me permiten por fin subir al muro del piso central de la Estatua. Arriba, encuentro
la cabeza de la Estatua destrozada en una plataforma, y el acceso al interior. Allí me comentan que un grupo terrorista francés, Silhouette, considera un error haberle hecho este regalo a EEUU.
Accedo al interior, y llega la hora de decidir:¿Voy a por mi objetivo principal, el líder de la NFS, o antes intento liberar a mi compañero prisionero? Haré esto último, ya que
me ahorraré una bronca de mi jefe y obtendré más dinero, que falta hace. Ya habrá tiempo para ignorar sus órdenes y para enfadarlo.
Llegar hasta mi compañero no será fácil. Me abro paso desactivando y devolviendo las granadas de gas que la NFS tenía preparadas para mí, escucho nuevos debates internos, obtengo pasta del pirateo de sistemas bancarios e incluso me curo bebiendo agua de una nevera.
Como había desactivado las cámaras, la cosa resulta más sencilla.
Mi compañero está bien escondido: láseres, alarmas… si hubiese conservado la granada EM, podría desactivarlos, pero no es el caso. Como no podía ser de otra forma, vuelve a haber
varias formas de conseguirlo: llevo explosivos, veo una caja de TNT, un extintor (no sé cómo usarlo), un panel informático de alarma e incluso rejillas de ventilación. Emularé a Gordon Freeman y tomaré esta vía. (¿quién demonios se pone a beber cerveza en un conducto así?). También descubro que dos terroristas quieren casarse en la Estatua

Finalmente, tras un nuevo hackeo de cámaras, libero a Gunther. Me pide un arma para salir de allí, y me niego: ¡las he mejorado y son mías! El tipo se mosquea y además dice que no les han dejado actuar según el protocolo porque la Unatco quería probarme a mí y a mí tecnología de Nanoaumentos. Noto cierta hostilidad y envidia hacia mí y hacia mi hermano, así que me voy a ver al cabecilla, por fin.
Por el camino, leo un artículo en un periódico, el primero de muchos, que compara a los
políticos con niños.
No tiene desperdicio:
Una lección para nuestro Presidente.
Cuando los otros chicos de mi edificio me eligieron Rey del Mundo, un cargo permitido (menos mal) sólo a niños de 8 años, me moví con rapidez para consolidar mi poder. Prohibí todas las elecciones posteriores y dicté que el cargo del Rey estaba reservado para mí y mis descendientes durante toda la eternidad. No recuerdo qué datos de filosofía política me lanzaban, tal vez “¡Eso no es justo!” o “¡No puedes hacer eso!” ¿Cuál fue mi respuesta? “Claro que puedo, soy el Rey”
En todos los debates posteriores se lanzaron piedras. Incluso Gretchen, la adorable Gretchen de ojos verdes, me inmovilizó mientras los otros esgrimían su derecho al trono, que con las piedras parecía muy cercano. Con un índice de aprobación del 35%, tras el escándalo de los fondos de las Naciones Unidas, el presidente Mead debería pensar que esos niños, al igual que millones de otros pensadores libres, ya tienen edad para votar.
¿Quién quiere lanzar la primera piedra? |
Por fin llegué al final: el terrorista está delante mía. ¿Qué ocurrirá?¿Decidiré matarlo al final? Lo veremos.

Veces editado: 3
Última edición: 11/10/2010 17:06