Tras haberle dedicado docenas de horas con mi novia al Wii sports Resort, tanto ella como el que esto escribe quedamos enormemente satisfechos con las posibilidades o mejor dicho, sensaciones que genera el cacharro en cuestión. Las pruebas de cortes de objetos con la espada, la canoa, el frisbee, el basquet, el ping-pong o el arco son irresistiblemente adictivas, y imaginarme algo similar en el nuevo y cada vez más prometedor Zelda de Wii hacen que se convierta en el juego que más ilusión genera en mí (siempre) y el más enigmático a la vez.
¿Será el Ché guevara de Wii? ¿el mayor revolucionario de ese catálogo? ...ojalá. Que Miyamoto se esté implicando a muerte en este juego, como casi no lo hacía desde años, me inspira mucha confianza de color verde esperanza. Como el ropaje de Link...
