| #2 Enviado: 09:49 22/08/2008
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Yo conservo todavía la primera parte en CD, y aunque en su momento no tuvo mucha repercusión a mí me encantó la novedad en la forma de jugar.
Por lo que he visto en el video, esta segunda parte se va a parecer bastante. Voy a explicar un poco como era el juego, por si a alguien le interesa.
Comenzabas con un castillo construído, que venía a ser como el "Rey" en el ajedrez, si se lo cargaban se terminaba la partida. Sólo había un recurso, oro, y con él construías edificios medievales de todo tipo, aunque dentro de un rango que dependía del grado de tu castillo.
Las unidades también valían oro, y su tipo dependía de los edificios que tuvieras. Había dos tipos de unidades: las de "andar por casa", que no salían de la ciudad, y los aventureros. No podías controlar directamente a ninguna unidad.
Las de "Andar por casa" eran, por ejemplo, recaudadores de impuestos que salían del castillo y se ponían a recolectar impuestos, (oro), en tus edificios, o guardias que "apatrullaban la ciudá" desde el castillo, o desde torres de guardia que podías construir.
Y luego estaban los aventureros, que hacían diferentes cosas según el tipo que fueran, y que podían subir de nivel. Los rangers iban con sus arcos revelando mapeado, los guerreros buscaban monstruos, los magos estudiaban en las torres de magia, y así todo.
Por último estaban los monstruos: una gran cantidad de ellos, que salían de "guaridas" que se generaban automáticamente por el mapeado, al azar o según determinados sucesos: por ejemplo, si apiñabas muchos edificios en una zona te salía una alcantarilla, por la que aparecían ratas y otros bichos, o si morían muchas unidades te aparecía en la ciudad un cementerio, de donde aparecían muertos vivientes. Y por supuesto, en los montes aparecían otros edificios: cuevas de arañas, castillos de orcos...
Tú, como Rey, tenías que construir edificios, construir unidades, proteger tu ciudad, y tentar a los aventureros mediante recompensas. Así, si había un gigante que te estaba destrozando puestos fronterizos con los que sacabas dinero, lo que hacías era ponerle precio a su cabeza pinchando sobre él. Acto seguido, los aventureros que se atrevían lo buscaban y lo atacaban. Era divertido ponerle a un orco mierdoso una recompensa enorme, y ver como todo el puñetero reino se le tiraba encima.
El problema era que en muchas ocasiones te quedabas sin actividad: tenías una ciudad gigantesca, tenías el límite de héroes, y prácticamente sólo tenías que ver como tus macacos buscaban por el mapeado por su cuenta y destruían guaridas alegremente. Claro que a mí me encantaba ver el panorama, y no me aburría demasiado.
Fue uno de mis juegos favoritos cuando era chinorri, así que ahora que soy viejuno me lo compraré para revivir viejos tiempos.
¡Saludote¡
Veces editado: 1
Última edición: 22/08/2008 09:51