| #4 Enviado: 15:27 17/04/2008
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Mi primera consola doméstica y de la que mejor recuerdo guardo. Qué recuerdos cuando hace 10 años me la regalaron por la Comunión. Aún recuerdo que fui al Continente con mi tío a comprar un juego, ya que no venía ninguno, y que mi madre le había dicho que nada de juegos violentos, así que tras mucho mirar acabé comprando el Wave Race.
Bufff... Inolvidable el momento en el que la encendí por primera vez. Esos gráficos en 3 dimensiones, ese control con el joystick, ese mar y esas olas... un mundo nuevo que se abría ante mí.
La consola me la debieron dar semanas antes de hacer la Comunión, porque recuerdo que ese día me regalaron el Mario 64. Eso ya fue algo que no puedo describir con palabras. Si a mi inexperiencia y juventud le unes el que no entendía nada de inglés, el juego era, literalmente, un universo desconocido por el que me podóía mover y hacer un montón de cosas, pero nunca sabía con exactitud qué tenía que hacer. Era yo el que averiguaba qué hacer en cada momento. Pensad en un momento lo que es un niño lleno de imaginación entrando en un mundo del Mario 64 sin saber qué hacer. Daba vueltas y vueltas, exploraba el escenario intentando imaginar porqué estaba ahí cada cosa y cómo podría interactuar con ella. Si algo echo de menos hoy en día es eso: la imaginación que tenía entonces. Hoy en día uno se pone con un juego y sabe más o menos lo que hay que hacer. Entonces era diferente, entonces era como entrar un mundo real, un mundo vivo.
Esto, sin embargo, era un arma de doble filo, ya que como jugador dejaba mucho que desear y esto hizo que muchos juegos se me atragantaran como ningún otro y acabara realmente frustrado (de hecho, aún hoy en día guardo cierta tirria a algún que otro juego, especialmente al Mario 64).
Luego llegaron más juegos, como por ejemplo el Lylat Wars. El día que mi madre apareció de repente con él, diciendo que lo había visto en el Prica y lo había comprado fui el niño más feliz del mundo. Creo que es de las pocas veces que mis padres me han regalado un juego de sorpresa.
El juego venía con el Rumble Pack, aparato que hasta entonces desconocía. Y no veas cómo molaba, vibrando el mando en función de lo que sucedía en la pantalla. El juego era la caña, pero mi inexperencia volvía a jugármela, unido al ya citado problema con el idioma que hizo que no fuera hasta más adelante cuando conseguiría pasármelo.
Sin embargo, los piques a 3 jugadores (los mandos que tenía) eran el pan de cada día cada vez que venía algún amigo.
Podría seguir enrollándome así con cada juego de los que tengo, y es que todos han dejado su pequeña huella en mí: Super Smash Bros, Pokémon Stadium, Donkey Kong 64, F-1 World Grand Prix, Turok Rage Wars... pero no lo haré. Voy a comentar los que para mí son los 3 juegos más importantes de la consola y de los que más me han marcado jamás:
Ocarina of Time. Bendito sea el día que Nintendo creó este juego. Se que suena a algo tópico, pero es el mejor juego que he jugado jamás. Las navidades que el juego llegó a mi casa fueron de las mejores navidades de mi vida. Ese olor del manual de instrucciones, que a medida que lo iba leyendo mi imaginación iba volando, pensando cómo sería el juego. Y al ponerlo en la consola, esa introducción que aún hoy hace que me recorra un "algo" por el cuerpo que no sabría explicar qué es.
Pero lo mejor fue al comenzar la partida. Ese pueblo vivo, con sus habitantes. Esa libertad de explorarlo como se quisiera. Intentaba salir del pueblo y no podía, intentaba ir por el otro lado y tampoco, y mientras me suía un hada pesada que no paraba de decirme algo que no llega a entender. De hecho, fue mi tío el que me consiguió la espada Kokiri...
Y luego, el árbol Deku. Oh, Dios mío, la de semanas que estuve sin saber qué narices hacer. Soñaba que resolvía el misterio y consrguía avanzar, que ponía una bomba en algún sitio y tiraba una pared hasta llegar a otra sala. Así estuve hasta que un amigo me dijo que acababa de desbloquearse él, y que había que tirarse desde arriba y romper la telaraña del piso de abajo. Por fin mi sufrimiento acabó, por fin conseguí pasarme el árbol Deku, y por fin pude salir al mundo. Ese momento se me quedará guardado para siempre: Link corriendo fuera del pueblo, encontrándose con Saria y el regalo de ésta, y luego esa visión por encima del enrome campo que se abría ante nosotros. La charla de un extraño búh, y el recorrer esa campiña que parecía real, mientras el sol iba desplazándose en el cielo hasta que se hacía de noche...
Bufff... Me emociono demasiado. Así podría seguir con todo el juego, pero creo que ya os he aburrido demasiado, y no creo que a nadie le interese.
Majora's Mask, continuación directa del anterior juego, que daba un giro radical. Nuevo mundo, transformaciones, nuevo enemigo y... el tiempo. Elemento del que podría escribir líneas y líneas, pero del que sólo diré que me pareció un completo acierto. Y de nuevo, un mundo vivo, aunque esta vez, mucho más vivo.
Por último, Perfect Dark. La bestia técnica de Nintendo 64, y el mejor shooter que he jugado en mi vida. Multitud de armas, misiones, modos de juego, un multijugador enorme y un modo historia perfecto. Igual que todo el juego (salvo el frame-rate, pero eso es otro tema).
En definitiva: ¿qué ha sido para mí la Nintendo 64? Quizás la mejor consola que he tenido. Muy incomprendida en su tiempo, y muy ignorada por el gran sector de jugadores en el sentido de desconocer sus juegos o cómo era. Pero bueno, todos recordamos como en aquél entonces era difícil encontrar a alguien que no hablara de "la plei" (y bien contento que me ponía cuando encontraba a alguien que tenía la Nintendo 64)...
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Gamertag/PSN: Blaktaurus5 [Smash Bros Brawl 0087-2078-1026] Ha! Did you forget already? In my world, the color red doesn't exit. These must be... my tears. Ever since I woke up from my coma... I think I've been waiting for this very moment. You'd do well to remember this Maya. The only time a lawyer can cry is when it's all over.