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Xbox 360Compra Splinter Cell: Blacklist en FNAC
Lanzamiento: · Género: Acción
También en: PS3 PC WiiU
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Ubisoft Toronto
Producción:
Distribución: Ubisoft
Precio: 69,95 €
Jugadores: 1-2
Formato: DVD
Textos: Español
Voces: Español
Online: hasta 8 jugadores
COMUNIDAD

PUNTÚA:
Splinter Cell: Blacklist para Xbox 360

#58 en el ranking de Xbox 360.
#296 en el ranking global.
ANÁLISIS

Primeras horas de Splinter Cell: Blacklist para Xbox 360

Jorge Cano · 18:00 11/7/2013
Sam Fisher vuelve en plena forma con su aventura más completa y ambiciosa, repleta de contenidos para uno o varios jugadores, que volverá a enamorar a los fans de la serie.

Los juegos de acción e infiltración se pueden considerar un género en sí mismo, aunque lo que más vende últimamente es dejar a los jugadores afrontar las situaciones de la manera que quieran, mediante la confrontación directa o el sigilo. Un buen ejemplo de esto es el éxito de Far Cry 3, tan disfrutable si lo jugábamos como un shooter tradicional como si intentábamos pasar desapercibidos, algo a lo que se están apuntando muchos títulos de acción en primera persona. El también exitoso Dishonored demostró que todavía hay hueco para las aventuras que basan su desarrollo casi exclusivamente en el sigilo, y ahora en el mejor momento posible, en plena moda de este tipo de juegos, vuelve todo un clásico del género, Splinter Cell.

Sam Fishter afrontará su misión más difícil.
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El agente Sam Fisher regresa 11 años después de su primera aventura, en una serie que pese a algunos altibajos, siempre ha tenido una calidad entre notable y sobresaliente. Por ello no ha tenido que ser tarea fácil para Ubisoft Toronto estrenarse con este primer trabajo, que no solo promete estar a la altura de la saga, sino que además se puede convertir en la mejor entrega. Y decimos esto tras haber jugado unas cuantas horas a la campaña para un jugador, al modo cooperativo para dos jugadores, y al adictivo modo multijugador competitivo, los tres pilares de un juego que no establece barreras y separaciones entre sus distintos modos, fusionándolos y conectándolos de una manera muy orgánica, en un ejemplo a seguir en el futuro.

En Blacklist tendremos que hacer frente a los Ingenieros, un grupo terrorista que a través de la llamada Lista Negra, una serie de objetivos, ha prometido realizar un atentado cada 7 días hasta que Estados Unidos no retire sus tropas militares en todo el mundo, con presencia en dos tercios de los países. Sam Fisher deja la clandestinidad en esta entrega y se une al Fourth Echelon, una unidad clandestina que solo responde ante el presidente de Estados Unidos, y cuya misión será dar caza a los Ingenieros por todos los medios, y detener la cuenta atrás de la Lista Negra. Un premisa argumental bastante sencilla pero muy interesante, que como ya hemos visto va a dar mucho juego.

La base de operaciones de esta unidad secreta es el Paladín, un sofisticado y enorme avión en el que se encuentran Sam y su equipo, y desde donde parte a las misiones. Esto no es un menú o algo anecdótico, es una detallada localización que podemos explorar con libertad antes de entrar en acción, y donde podemos hablar con la tripulación, adquirir todo tipo de mejoras, y acceder a las misiones, ya sean para un jugador o cooperativas, e incluso entrar al multijugador competitivo. Una manera bastante original y natural de unir los distintos modos de juego, conectados mediante la narrativa y un sistema de puntos compartido.

Tras un breve prólogo que sirve de tutorial, y donde los Ingenieros realizan su primer atentando, pasamos a controlar a Sam dentro del Paladín, que podemos explorar a nuestro antojo. Aquí se encuentra una vieja conocida de la saga, Anna Grimsdottir, directora técnica de operaciones, con quien además de hablar de los distintos aspectos de las misiones, nos da acceso a las mejoras del avión. Mediante puntos, podemos por ejemplo mejorar la cabina, lo que en el primer nivel desbloquea el radar que muestra a los enemigos. En el segundo nivel, que nos pide bastantes más puntos, amplía el rango del radar, que muestra además la dirección en la que miran los enemigos.