Acompaña a Chris y Sheva en su aventura africana.
Recientemente os ofrecimos
unas impresiones sobre Resident Evil 5, en las que os hablábamos, sobre todo, de los primeros compases del juego, y cómo se ha estado plasmando la jugabilidad. En esta ocasión vamos a centrarnos en algunos elementos adicionales del desarrollo de la historia en estos primeros pasos de la misma y en los momentos en los que se nos ofrece otro tipo de acción.
A estas alturas de contacto con el juego, la verdad es que ya nos hemos hecho por completo con el sistema de control. Como ya os contamos, se nos van a dar cuatro opciones, aunque las diferencias entre ellas son mínimas, y realmente lo que nos interesa es saber si preferimos usar una única palanca analógica (un control clónico de la versión para GameCube y PS2 de Resident Evil 4) o con dos palancas, donde la cosa es un poco más dinámica (y el control por defecto, al menos en esta versión preliminar).
Es una cuestión peliaguda, y el juego va a ser muy posiblemente criticado en este sentido, ya que, una vez más, no nos podemos mover y disparar. Sin embargo, lo que nos resultaba extraño al principio no era eso, sino el hecho de tener una configuración de doble palanca, que invita claramente a ese dinamismo, y que no se nos ofrezca. Ahora podemos decir que nos hemos acostumbrado plenamente a ese control, y que responde muy bien para lo que han planteado en Capcom que es,
grosso modo, un Resident Evil 4 con más de todo. En cualquier caso, lo cierto es que nos hemos ido haciendo con el control, ya no nos resulta extraño ni anómalo, pero creemos que pondrá de los nervios a más de uno. Claro que, por otro lado, ahí sigue estando parte de la gracia en esta saga.
Según progresamos, hemos visto cómo la curva de dificultad está bien planteada, y los enemigos grandes van ganando en presencia y estrategia. Si en el primer capítulo nos enfrentamos a hordas de enemigos y luego a un bicho con el que hay que usar los elementos del escenario para atraparlo y acabar con él en colaboración con nuestra compañera, Sheva, ahora hemos visto seres más contundentes. Nos gustaría destacar la presencia de uno de esos encantadores bichos gigantes mutados al que tendremos que atontar con bombas de proximidad y luego atacar por la espalda, algo que funcionará mucho mejor también en equipo y, sobre todo, la horrible criatura marina que cierra el tercer capítulo, que es, todo sea dicho, bastante duro.
Por el camino nos habremos encontrado con otros enemigos intermedios, y en este sentido vamos a hablar del regreso de un viejo conocido: El Gigante. Nuestro amigo enorme y deforme de Resident Evil 4 vuelve a aparecer en esta entrega, pero no nos enfrentamos a él a pie, sino de una forma completamente diferente, que es de lo que queríamos hablar.

Como decíamos, vamos a comentar algunos de los momentos donde Resident Evil 5 da paso a otro tipo de jugabilidad, y es que llegado el momento, tras una dura secuencia de resistencia con un fuerte asedio por enemigos de todo tipo, habrá que escapar de la zona en coche. En el vehículo, de corte militar, Chris y Sheva irán con unas torretas (y munición ilimitada, aunque habrá que tener cuidado para evitar que se sobrecalienten) mientras conduce un tercer personaje, Josh, viejo conocido de Sheva. Como es de esperar, y de manera similar a lo que hemos visto en algunos juegos como diversas entregas de Call of Duty, o Metal Gear Solid, seremos atacados por enemigos desde varios flancos.