Probamos el regreso de la guerra táctica y futurista de Ghost Recon, en uno de los juegos de acción en tercera persona más prometedores de este año.
Pero para el final nos esperaba el nivel más interesante, complejo, abierto y que demostraba todas las posibilidades de este juego, la misión más Ghost Recon de todas las que jugamos. En un mapa muy grande y abierto, nada lineal en comparación con los anteriores, teníamos que asaltar una base enemiga cómo quisiéramos, sin llevarnos el juego de la mano ni diciéndonos cómo teníamos que hacerlo. Es aquí cuando tuvimos que hacer un uso intensivo del
UAV, un dron de combate que casi se puede considerar un protagonista más. Una especie de mini-avión no tripulado que manejamos por control remoto, y que nos permite hacer una avanzadilla del campo de batalla y descubrir a los enemigos que nos esperan más adelante, entre otras cosas. No solo puede avanzar volando –algo peligroso en ciertas circunstancias, ya que pueden verlo y abatirlo-, sino que incluso se puede transformar en un vehículo que avanza a ras de tierra.

Fuimos avanzando por un bosque acabando con varios grupos de soldados, hasta llegar a la base que teníamos que asaltar para recoger una información valiosa. Llegado a este punto, los enemigos eran muchos, repartidos por un amplio territorio. Marcando y ejecutándolos al unísono con nuestros tres compañeros, podíamos ir limpiando diferentes zonas, pero casi siempre nos acaban descubriendo. Nos mataron muchas veces, y tuvimos que repetir la misión hasta seis o siete veces, siendo todo un reto. Cuando conseguimos limpiar el lugar, y cuando parecía que ya habíamos hecho lo más difícil, un vehículo blindado saltaba a escena y lo pasamos realmente mal para derrotarlo. En una misma misión habíamos usado el sigilo, la táctica y la estrategia para acabar con los enemigos, usado los diferentes gadgets como el dron UAV, y habíamos protagonizado un intenso y frenético tiroteo. Una muestra de cómo
en una misma misión se podrán mezclar varios estilos de acción.
Además de poder jugar la
campaña cooperativa con hasta cuatro jugadores, habrá también
multijugador competitivo, aunque esto no pudimos probarlo, pero sí tenemos algunos datos de cómo será. Tres clases de personaje –tirador, ingeniero y explorador-, diez mapas distintos, cuatro modos de juego hasta para 16 jugadores, y cómo no, la imprescindible adquisición de experiencia y subida de niveles, configurando y desarrollando el personaje, así como mejorando el arsenal.
Técnicamente no estamos ante un juego deslumbrante o de lo más puntero en sus respectivas consolas, y da la sensación de que si hubiera salido hace un tiempo, como cuando se mostró hace un par de años, sí hubiera sido más sorprendente. Eso no quita que sus gráficos cumplan de sobra, teniendo algunos elementos a destacar, como la iluminación, muy realista y llamativa, o el hecho de que ciertos elementos del escenario se destruyan, no dando esa sensación de otros títulos de acción de que estamos luchando en un escenario de cartón-piedra inmutable e indestructible.
En resumen, Ghost Recon Future Soldier nos parece una de las propuestas más interesantes en el competido género de la acción en tercera persona. Se ha vuelto
más accesible a todo tipo de público, aunque manteniendo ciertas dosis de complejidad, provocado por las futuristas herramientas de guerra que manejamos. Los elementos de estrategia y ordenes tácticas se han visto muy reducidos y simplificados respecto a Advanced Warfighter, y eso creemos disgustará un poco a los amantes de aquel. En cambio estamos ante una propuesta más espectacular, variada, y tendremos que esperar a ver cómo mezcla los diferentes tipos de acción que contiene –táctica, sigilosa, directa, cinematográfica-, para saber qué es lo que predomina en su desarrollo, y si es capaz de contentar a todo tipo de jugadores. Con una fecha de salida ya por fin programada para el 24 de mayo en Xbox 360 y PlayStation 3, y más adelante para PC, Future Soldier parece contar con suficiente personalidad y elementos diferenciadores como para hacerse un hueco en el mercado.