Te contamos nuestros primeros pasos en el Action-RPG más esperado del año.
En un primer contacto con Fable II, descubrimos que la carencia de expectativas o exacerbada expectación, principal verdugo de la primera entrega, han beneficiado mucho a Lionhead con esta secuela. Microsoft reunió a la prensa especializada en Londres para un primer contacto con el nuevo juego de Peter Molyneux, el cual estuvo presente en las dos horas y media en las que pudimos disfrutar de nuestros primeros pasos por el nuevo mundo de Albion.
El comienzo de la aventura ya supone algunos cambios sustanciales y que prometen mayor profundidad y cuidado. El tutorial que abordará la primera hora por Albion es más complejo y estructurado, explicando con detalle el sistema de exploración, combate y moral. Ésta es un factor clave en la franquicia, pero en esta secuela se ha expandido y cuidado, "
en Fable II puedes ser quien tú quieras ser", aseguró Molyneux en la más que breve presentación antes de poner las manos sobre los mandos.
La interactuación con los personajes no jugables es esencial y a su vez uno de los elementos más ricos de Fable II. No sólo dependeremos de nuestras acciones, ya que algunas decisiones que tomemos pueden perjudicarnos, aunque nuestras intenciones sean loables. Quizás por salvar a un niño, seamos accidentalmente heridos de por vida, mostrando una cicatriz en el medio de nuestro rostro que produzca repulsión, por lo tanto la aceptación por parte de los demás será menor. Las personalidades matizadas es otra mejoría radical de esta secuela "
en la vida real, las personas no son malas o buenas, tienen muchos matices. En Fable II no hay un línea divisoria definida entre el bien y el mal, seremos nosotros los que tengamos que dar la cara por nuestros actos y someterlos a juicio".
El personaje inicial de Fable II es radicalmente distinto al de la primera entrega, ya no seremos un joven atormentado por una masacre, sino un simple pordiosero buscavidas, que sobrevive en un gran poblado junto a su hermana. Tras una serie de encargos para conocer los controles y coquetear con las primeras posibilidades, seremos atraídos por una caja de música misteriosa, la cual intentaremos conseguir a toda costa, por culpa del condicionamiento de una misteriosa hechicera. Al finalizar el tutorial, una secuencia de vídeo nos abordará y sobreviviremos con dificultades a un intento de asesinato, lo que creará una elipsis hasta los años de juventud del héroe, donde realmente comienza nuestra aventura.
Pese a que el apartado gráfico conserva el estilo y la línea del original, imitando con éxito el aspecto de las fábulas y las ilustraciones de cuentos de hadas (de hecho, un espectacular
back travelling por los lápices del director de arte darán comienzo a nuestra etapa adulta), la evolución es coherente y palpable. Ahora el universo de Albion recibe alguna que otra pincelada del
steampunk, una idílica revolución industrial, sin desmerecer ni olvidar la fuerte influencia londinense en la arquitectura y caracterización de personajes.
Obviando aspectos artísticos, el motor del juego es robusto y permite gran número de elementos en pantalla, efectos de partículas y una espectacular luz incipiente que aborda las ciudades y diversas praderas. El trabajo de modelado sigue teniendo ese sello personal tan característico, pero no por ello desmerece en cuanto a expresividad y riqueza; cientos de aldeanos, guerreros o demonios deambularán por Albion, tratándose de unos de los juegos de rol más ricos y cuidados con su entorno, lejos del aspecto genérico y estancado que últimamente predomina en el género.
Algunos elementos que no convencieron en el primer Fable siguen en la secuela, como los caminos guiados y el "efecto pasillo" en los bosques. Esto más que una derrota hay que considerarlo un triunfo, ya que su incursión es tan descaradamente intencionada (incluso tendremos migas de pan para seguir el camino correcto) que puede considerarse un equilibrio para que tanto los jugadores de rol habituales al género como los menos pródigos puedan disfrutar de lo que ofrece Albion por igual.