¿Y si Fernando Alonso y Lewis Hamilton se subieran a un kart tan loco como el de Mario?
Que la Fórmula 1 es una gran marca no va a ser algo que nos sorprenda, pero que una compañía se decida a hacer un juego al estilo
Mario Kart con los pilotos y las escuderías no es algo precisamente habitual. Tras varios años con los derechos sobre la competición de motor más seguida en el mundo, Codemasters ha decidido que, además de su simulador anual, se puede hacer algo más. Ese algo más es
F1 Race Stars.
Codemasters es una compañía que puede presumir de tener un amplísimo catálogo de juegos de velocidad, quizás solo comparable a las compañías totalmente especializadas en el género. Así, esta empresa tiene la serie
DiRT (heredera de los
Colin McRae Rally),
Fuel,
Race Driver (ahora
GRID),
Toca Touring Car y también juegos quizá menos conocidos, como
ATV Simulator. No hace demasiado ya le dio un giro arcade a su simulación de rallies con
DiRT Showdown sin renunciar a la saga principal de simulación. Está claro que este es el destino que puede seguir la F1 si este juego que ahora nos ocupa logra continuidad, y lo cierto es que lo que hemos probado nos permite intuir que así será.
Para empezar, hay que tener claro que este es un juego desenfadado en el que correremos con versiones enanas y cabezonas (conocidas como
chibi o
superdeformed) de los pilotos más famosos de este año. No faltarán, claro, ni Fernando Alonso, ni Lewis Hamilton ni Sebastian Vettel. Y aunque correrán en monoplazas, estos tendrán una aspecto muy en la línea de los karts de los primeros títulos de carreras con Mario: pequeños, presididos por el cabezón del personaje, y muy desproporcionados. La idea es conseguir un diseño propio de dibujos animados, desenfadado y divertido que, con todo, mantiene la decoración de coches, cascos y monos de los pilotos para permitirnos reconocerlos en todo momento. El kart de Fernando Alonso es rojo Ferrari, claro, y su casco es azul. Hamilton corre en una bala plateada con casco amarillo.

Los circuitos de carreras de la competición, que no dejan de ser entornos bastante sosos y poco dados a la imaginación, se abren aquí a entornos de ensueño que nos recuerdan en muchas ocasiones al diseño artístico de las producciones animadas por ordenador de estudios como DreamWorks: coloridos, desenfadados pero bien compuestos para ofrecer un universo que da gusto recorrer a toda velocidad.