Acompáñanos en la entrada de la esencia de Dragon Ball en la nueva generación.
Tras el discreto Burst Limit, los fans de Dragon Ball pueden contar los días que faltan para el lanzamiento, el próximo 13 de noviembre, de Dragon Ball: Raging Blast, el primer juego de nueva generación al estilo de los Budokai Tenkaichi, que llegará al mismo tiempo a Xbox 360 y PlayStation 3 para continuar aprovechando el filón que todavía, y al parecer por muchos años, es este manga y serie de animación creado por Akira Toriyama. En nuestras primeras horas con la versión final del juego, hemos podido comprobar en profundidad algunas de las novedades que ya os adelantamos en nuestros sucesivos avances e impresiones de los próximos meses. La conclusión adelantada es muy clara: la esencia de los Tenkaichi se ha llevado a la nueva generación, sin demasiados cambios jugables pero aprovechando la mayor potencia de estas consolas para intentar acercar todavía más los combates del juego a los de la serie de animación.
Raging Blast entra por los ojos. No es uno de esos espectáculos a los que nos hemos acostumbrado durante este año, pero recoge el estilo cel-shading de los Budokai Tenkaichi y, manteniéndolo, lo potencia con animaciones más fluidas y variadas, escenarios destructibles y, lo que más se nota, el doble de fotogramas por segundo. A 60 imágenes por segundo, lo que vemos en nuestras pantallas es mucho más fluido y parecen dibujos animados. Además, los personajes van sufriendo daños en su vestimenta y en su condición física, y expresan rabia, cansancio o dolor con expresiones faciales que no siempre se ven, porque generalmente vemos a nuestro personaje de espalda, pero que se aprecian de vez en cuando y ayudan a crear una ambientación mucho mejor. En las escenas cinemáticas se nota especialmente la mejora en el repertorio de expresiones faciales, y en el nivel de detalle de los rostros. Obviamente hay un techo para el "realismo Dragon Ball" en consola, y se puede decir que se está llegando.
A nivel jugable el juego resulta bastante similar a los Tenkaichi, y quien no se acuerde de éstos siempre puede darse una vuelta por el completo modo tutorial para, en la piel de Son Gohan contra diferentes mentores, podrá familiarizarse o recordar los movimientos del juego. Asumimos una perpectiva en tercera persona, moviendo a nuestro personaje siempre en relación a donde se encuentre nuestro rival. Contamos con un botón de ataque "frenético", otro de ataques de chi, mientras que los otros dos botones frontales sirven para realizar los sprints y movimientos rápidos, y con el otro ejecutamos movimientos especiales de nuestro personaje.

Nada nuevo bajo el sol, ni tampoco demasiados cambios en los demás controles: con los botones superiores izquierdos controlamos la altura, con el de la derecha nos cubrimos, y los ataques especiales se realizan con el stick analógico derecho, pudiendo cargarlos durante más tiempo para que sean más potentes - con el riesgo que ello supone, porque pueden interrumpir esta carga.