Tenemos la versión final en nuestras manos y te contamos lo que ofrece uno de los juegos más esperados de Xbox 360.
Tras años haciéndose de rogar desde que fue mostrado por primera vez en septiembre de 2006, Alan Wake está a punto de llegar a las tiendas. Los usuarios de Xbox 360 podrán disfrutar el próximo 14 de mayo de lo nuevo de Remedy Entertainment, los creadores de Max Payne, que dan un considerable giro a su trayectoria cambiando los disparos en tercera persona por una aventura de acción donde aspiran a contar una historia que atrape al jugador, tanto por sus giros como pro su terrorífica ambientación. Tenemos en nuestras manos la versión final de Alan Wake y, antes de poder publicar nuestro veredicto a principios del mes de mayo, os ofrecemos estas últimas impresiones sobre el primer capítulo del juego.
El argumento se conoce desde que el juego fue anunciado en el año 2006, y nosotros no vamos a ahondar más en él, ni a contar nada de lo que se desvela -muy poco- en el primer episodio del juego. Únicamente recordar que Alan Wake es un escritor bastante famoso que, en compañía de su mujer, se retira a las montañas del noroeste de América de vacaciones, muy necesitadas después de una larga temporada de bloqueo creativo. Él y su mujer, Allison, llegan a Bright Falls, un pequeño pueblo americano incrustado en un espectacular paisaje natural, con el que Wake espera relajarse durante unos días. Pero como se ha dicho por activa y por pasiva, la mujer de Wake desaparece repentinamente, y el escritor verá hacerse realidad sus peores pesadillas en lo que iba a ser un idílico retiro de pareja.
Anteriormente, en Alan Wake...
Alan Wake está estructurado en episodios, como si de una serie de televisión se tratase, y además la duración de cada uno de esos episodios se aproxima a los de una serie actual. Entre episodio y episodio nos contarán, con un "anteriormente en Alan Wake", un resumen de lo que ha pasado anteriormente, al estilo de Perdidos, como intentando que el juego sea lo suficientemente accesible para todo el mundo, permitiendo redigerir la historia, o reengancharse con facilidad si entre sesión y sesión de juego ha pasado algún tiempo. Las similitudes con una serie de televisión se quedan ahí, aunque abundan las escenas cinemáticas integradas en el juego, con transiciones a veces abruptas.

Al contrario que en otros juegos, el motor gráfico no pasa a un modo cinemático, como en Assassin's Creed o Gears of War, sino que la situación normal del juego se ve interrumpido por una secuencia cinemática que usa otro punto de vista diferente; por una parte esto puede parecer un poco arcaico, porque hoy en día todos los juegos tienden a la integración entre jugabilidad y narración, con transiciones casi imperceptibles entre el juego y las cinemáticas, pero por otra ayuda mucho a que el juego capte nuestra atención y nos dé sustos. Pues Alan Wake no es un juego de guerra, ni siquiera puede considerarse de terror exactamente. Intenta ser una novela de suspense, como las de Stephen King (al que en los primeros minutos de juego hay varias referencias), permitiendo a los jugadores ser los que conjuren las pesadillas de protagonista.