Juega a médicos y enfermeras con esta adaptación para Wii del sorprendente juego de Nintendo DS.
Trauma Center llegará a Wii siendo el resultado de una peculiar combinación de conversión al sistema de control de la consola doméstica de Nintendo del juego para la portátil Nintendo DS bajo el nombre de
Trauma Center: Under the Knife y, al mismo tiempo, juego nuevo. El factor novedoso viene derivado muy especialmente de su sistema de control, del que os vamos a contar nuestras impresiones, y de los nuevos contenidos que se han añadido a la historia del original.

En el juego controlaremos al joven cirujano Derek Stiles, todavía inexperto, pero lleno de pasión, en un estilo de juego que es bastante arcade dado lo que nos propone: intervenir quirúrjicamente a los pacientes que lleguen a nuestra mesa de operaciones, ya sea por diferentes traumatismos (como accidentes de tráfico), infecciones o misteriosas enfermedades. Todo el contenido se presenta acompañado, como sucedió en la portátil, con una estética tradicional de animación japonesa, lo que le permite tratar con soltura temas visualmente incómodos, como las vísceras y tejidos de la gente.
El material de quirófano se controla con el mando remoto, usando la función de puntero para ofrecernos un sistema ágil y preciso, poniendo a nuestra disposición el material esperable, esto es, bisturí, fórceps, antibiótico y recursos menos comunes pero disponibles ya en la versión de Nintendo DS, como el sistema de ultrasonidos. Por supuesto, el gel antibiótico, las vendas, y el hilo para cerrar las incisiones serán parte fundamental en el desarrollo del juego, incluyéndose en Wii como principal novedad un desfibrilador, con el que podremos solventar las paradas cardiacas de los pacientes.
En un primer momento nos resultó un poco complicado adecuarnos al control, viniendo habituados del sistema desarrollado para Nintendo DS, pero una vez superamos la primera intervención empezamos a dominar el sistema de control del juego con soltura. Una de las principales diferencias viene dada por el sistema para cambiar de instrumental, y es que si en la portátil debíamos pinchar sobre su icono correspondiente (estando estos distribuidos en los laterales de la pantalla táctil), ahora bastará con mover el stick analógico del Nunchuk de Wii. De esta manera, inclinando, por ejemplo, hacia arriba el stick, seleccionamos el gel que podemos aplicar sobre una herida para evitar que ésta sangre profusamente. Un total de ocho instrumentos son accesibles de manera casi instantánea gracias al uso de las direcciones del stick analógico, siendo uno de los principales aciertos en la adaptación del sistema de control del juego desde la portátil.

El sistema de control táctil pasa, claro, al uso como puntero del mando de Wii. Gracias a eso, el sistema es preciso pero no complica innecesariamente el control al añadir la detección de movimiento tridimensional del mando, ya que la jugabilidad se mantiene bidimensional, es decir, sin tener que controlar la profundidad o ángulo en el que cogemos el mando. De este modo, se asemeja más a la sensación que nos podría transmitir jugarlo con un ratón (o, por qué no, sobre la táctil de Nintendo DS) que a otra cosa, haciéndolo muy intuitivo en pocos minutos. Aunque en las primeras operaciones, las que hemos jugado hasta el momento, la dificultad no es muy elevada, sí que hay momentos en los que se empieza a exigir destreza y rapidez al jugador combinando su uso del mando remoto con el cambio de instrumental sobre la marcha. Esto ya sucedía en NDS, y, queremos insistir en ello, una vez nos hemos acostumbrado al sistema de control de Wii, todo resulta mucho más fácil.