Le hincamos el diente a Super Smash Bros. Brawl mientras esperamos que llegue a Europa. Primeras impresiones.
Casi todo lo que rodea a
Super Smash Bros. Brawl viene precedido por grandes números, en parte por la política especialmente abierta que Nintendo ha seguido con este título. Acostumbrados a un secretismo exacerbado, hemos recibido un bombardeo diario de informaciones de este juego, con –literalmente- más de un millar de imágenes disponibles, decenas de
vídeos, y cientos de
noticias. Y ahora que el juego ha salido finalmente en Japón el chorreo de información no se ha detenido, y os seguimos contando toda la información que la compañía desvela sobre este título.
Es decir, todo el que ha querido informarse sobre este juego lo ha tenido más fácil y accesible que nunca e incluso podría decirse que pocas sorpresas nos puede reservar, aunque sabemos que las hay, e importantes. Sobre eso no vamos a contaros nada, pero ya os adelantamos que, como era de esperar, hay personajes, escenarios y recompensas por desbloquear poco a poco según progresamos en sus diferentes modos de juego.
Lo que vamos a hacer es contaros de manera somera qué nos ha parecido el juego ahora que hemos hecho un primer contacto con él. Bueno, en realidad se podría decir que hemos desenterrado, posiblemente, sus secretos por completo en nuestras sesiones con
Super Smash Bros. Brawl, pero son todo eso cosas que habrá que tratar cuando analicemos el juego, de cara a su lanzamiento Europeo que Nintendo, todo sea dicho, se resiste a fechar para mayor tristeza y enfado de los aficionados.
Uno de los aspectos que queremos tratar es el control, pues es bien sabido que este juego se puede manejar con cualquier combinación posible del mando de Wii (si bien es cierto que confesamos no haber llegado a la excentricidad de jugarlo con la Wii Zapper, el accesorio que coloca el mando y el nunchuk en posición de pistola). Esto es, se puede controlar con el mando remoto solo (en posición horizontal), junto con el nunchuk, con el mando clásico de Wii e incluso con el mando de GameCube. Nos centraremos en estas impresiones sobre todo en el sistema de control.

Nos resistimos, la verdad, a jugarlo en un primer momento con el mando de GameCube (y también con el clásico) para probar qué tal responde con las opciones que un usuario de Wii normal se puede encontrar en su casa. Y nos ha gustado. Usando el nunchuk y el mando remoto la verdad es que el sistema sigue resultando muy tradicional, y la disposición de los botones nos ha resultado muy cómoda e intuitiva, gustándonos bastante. En cualquier caso, os recordamos que la distribución de botones es totalmente configurable. No nos ha gustado tanto el sistema de control mediante el mando remoto en solitario, pero creemos que se debe a que no estamos acostumbrados a controlar esta saga con cruceta digital y que con algo más de tiempo nos acabaríamos acostumbrando. Con todo, nos parece un sistema muy interesante porque puede haber usuarios que tengan algún mando remoto (por ejemplo, al comprar
Wii Play) pero no necesariamente suficientes nunchuks. Cubre una posibilidad más, pero no nos parece que vaya a ser el sistema de control favorito de mucha gente.