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Desde que RARE decidió lanzar Goldeneye en Nintendo 64 hace ya unos cuantos años, han sido numerosas las adaptaciones de esta saga cinematográfica en forma de videojuego. Y la verdad es que la mayoría de estos títulos gozaban de cierta calidad, aunque sin llegar a convertirse imprescindibles de la consola donde salían. Tras un pequeño parón debido a problemas de licencias (hasta 2006 la licencia pertenecía a EA), Activision prepara el regreso del agente más famoso, esta vez encarnado por el controvertido Daniel Craig.

En esta ocasión tendremos al espía por partida doble, ya que aunque el título del juego haga referencia sólo la última película de la saga, el juego también incluye Casino Royale, por lo que seguro que no sabrá a poco a los seguidores de 007. Aún no sabemos en qué proporción estarán presentes cada una de las películas en el juego ni como se estructurarán dentro del mismo, por lo que aún tendremos que esperar para ver que fórmula han empleado los desarrolladores.
Pero el hecho de trasladar dos películas en el mismo juego no será la única novedad, pues los desarrolladores del juego, han querido dotar al juego de un estilo más cinematográfico. Una de las novedades introducidas para conseguirlo es la inclusión de una vista en tercera persona cuando Bond se cubre tras una esquina. De esta forma, además de poder ver como se ha recreado fielmente el rostro de Daniel Craig, tendremos más fácil el apuntar y acabar con nuestros enemigos sin ponernos en riesgo. Además, esta vista se usará también en otros momentos puntuales del juego que la requieran. Otro detalle nuevo es la partición de la pantalla en determinados momentos para poder ver al mismo tiempo dos escenas diferentes. Este efecto, además de muy peliculero, nos ayudará a infiltrarnos sin ser descubiertos o descubrir nueva información.
En el nivel que vimos, en realidad pudimos asistir a dos partidas diferentes, como prueba de que el jugador podrá jugar como desee. En la primera, Bond iba directo al grano, olvidándose del sigilo y basándose en su armamento. De esta forma, todos los enemigos que estaban cerca de nosotros acudían a atacarnos al oírnos, por lo que al final la cosa se volvió peligrosa y el espía acabo falleciendo en acto de servicio.

En la segunda partida, el agente secreto optó por un estilo de infiltración, haciendo uso de uno de sus nuevos inventos: un radar. Este radar, disponible a través del menú, nos enseñará en tiempo real la posición de los enemigos que estén dentro de un área, algo que sin duda nos ayudará a colarnos en cualquier sitio sin ser vistos. De esta manera, Bond pudo ir avanzando para colocarse detrás de un guardia y noquearlo siguiendo una secuencia de botones que salían en pantalla.
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