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Nadie puede negar que la actual política de Square-Enix es bastante radical en comparación a hace varios años, pues son muchos los títulos anunciados a la vez, sobre una misma franquicia y sobre un mismo título. Sin ir más lejos, la decimotercera entrega de Final Fantasy contará con varios títulos, así como ya crearon hace unos años la compilación de Final Fantasy VII, con varios juegos e incluso una película animada.
Ahora le toca el turno al spin-off que nació en la anterior máquina de Nintendo, Gamecube, que tuvo el placer de recibir uno de los juegos más bellos en cuanto a ambientación, con una música y unos gráficos de lo más impactantes, pese a que su jugabilidad estaba un poco mermada por culpa del material necesario para disfrutar del juego en su totalidad. My life as a king supondrá la vuelta de la franquicia Crystal Chronicles gracias al nuevo servicio que muy pronto estará disponible en nuestro territorio, WiiWare, donde los desarrolladores más pequeños -y también los grandes- podrán ofrecer a los consumidores sus productos a precio reducido en descarga digital.
El título seguirá la historia de su predecesor, siendo nuestro pequeño protagonista un niño que ha recibido el poder de la arquitectura, que le permite construir edificios y así repoblar la tierra marchitada por los monstruos como ocurrió en el anterior juego. Para ello, Leo tendrá que administrar todo el pueblo, como si del alcalde, o mejor dicho, rey, se tratase. Así pues, estamos ante un juego que posee uno de los nombres más comerciales del mundo de los videojuegos, pero que en esencia no tendrá nada que ver con la estructura similar que ofrecen estos títulos, dando paso a una mezcla entre simulador de ciudad -al más puro estilo Harvest Moon, pero a lo grande- y estrategia, ya que nosotros seremos los encargados de decidir hacia dónde se dirigirán nuestras tropas para conseguir poder espiritual, necesario para que la habilidad de nuestro pequeño clavate funcione.
Aquí comienza un círculo donde tendremos que ingeniarnoslas para tener a nuestros aldeanos contentos a la vez que utilizamos el dinero de sus impuestos para mandar a las tropas a recoger más poder espiritual. Por ejemplo, nada más empezar el juego tan solo podrás crear una casa pequeña, donde habitarán dos residentes, uno de ellos se convertirá en tu primer soldado, dispuesto a dar su vida por el bien de la comunidad. Contra más residentes tenga nuestro territorio mayor dinero ganaremos gracias a los impuestos, que podremos utilizar para crear más tropas y así conseguir más poder espiritual. No debemos descuidar la felicidad de nuestro aldeanos, pues muchos podrán negarse a pagar los impuestos si no cuidamos los edificios o creamos algunos que sirvan para aumentar el estilo de vida de los residentes; edificios como una panadería y tiendas son indispensables para mantener el nivel de vida alto, y así poder cobrar a nuestros residentes el precio de vivir en tu territorio.

Un día completo en My life as a king no durará más de 15 minutos, por lo que deberíamos tener muy claro los objetivos del día para no perder el tiempo. Nada más salir el sol tendremos que hacer el trabajo de militar, seleccionar a qué mazmorra debemos enviar nuestras tropas, así como decidir cuántas irán en el viaje. Leo no tiene poder para pelear, así que tan solo se limita a mover los hilos para que los soldados hagan el trabajo sucio por él, a cambio, como no, de un dinero proveniente de los impuestos. Un aspecto a tener en cuenta es el nivel que tienen los soldados, así como la armadura y armas que poseen, pues una mazmorra puede ser muy dura para un soldado desentrenado o que no lleve la equipación adecuada. Al comienzo nuestros soldados regresarán a la noche con informes acerca de la misión que se les ha encomendado, aunque a medida que avance el juego nuestros soldados se encontrarán con mazmorras más largas, donde tendrán que pasar varias noches si quieren completarlas en su totalidad, haciendo importante la gestión de tropas para ejercer bien nuestro papel de rey. Una vez encomendadas las misiones a nuestro batallón seremos libres de andar por nuestro reino, hablando con los aldeanos y preocupándonos por el bienestar de éstos; no está de más hacer alguna que otra aparición por el pueblo para darse a conocer, además de estrechar vínculos con los aldeanos, haciendo que éstos sean más felices y conformes con nuestra candidatura.
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