Vuelve a pasar frío y combatir a los Akrid en esta tercera entrega centrada en una elaborada experiencia para un jugador.
Es curioso que en nuestras primeras impresiones de Lost Planet 3 dijéramos que en algunos aspectos nos recordaba a la saga Dead Space, como el menú de inventario del personaje, un holograma que proyectas en el lugar que te encuentras, o una misión que transcurría dentro de una nave espacial con una atmósfera muy inquietante y terrorífica. Y ahora llega el E3, Electronic Arts anuncia Dead Space 3, y resulta que este transcurrirá en un planeta helado, al igual que Lost Planet.
En pocos meses de diferencia, a principios de 2013, nos vamos a encontrar con dos sagas estrenadas en la actual generación de consolas que llegan a su tercera entrega, que son de acción en tercera persona, ambientadas en un paraje nevado, y con elementos de terror. En fin, casualidades de la industria, aunque luego evidentemente a efectos prácticos, a la hora de ponernos a los mandos, vayan a ser juegos lo suficientemente diferentes.
Dejando ya de lado el extraño experimento cooperativo de la segunda entrega, que no salió demasiado bien, Capcom quiere volver a satisfacer a los fans del primer Lost Planet, un juego del comienzo de esta generación, 2007, que muchos recordamos con cariño. En esta tercera parte se vuelve a apostar por la experiencia para un jugador, con
una historia elaborada, un protagonista complejo y con personalidad, con bastantes diálogos y cinemáticas, momentos a pie, otros a bordo de un robot, algunas dosis de terror y mucha, mucha acción.
Y para conseguir todo esto, Capcom ha confiado en
Spark Unlimited, creadores de varios títulos sin demasiado éxito, como Legendary, un
shooter en el que luchábamos contra minotauros, grifos, licántropos salidos de la caja de Pandora, que fue vapuleado por la crítica, y Turning Point: Fall of Liberty, otro juego de acción en primera persona en el que combatíamos a los nazis en suelo estadounidense, que tampoco tuvo mucha fortuna pese a tener algunas buenas ideas.
Veremos en qué detalles se nota el cambio de desarrolladora, para bien y para mal, de pasar de Capcom Japón a un estudio occidental. De momento en términos narrativos, y el diseño de los personajes, sí tiene un claro aroma a Occidente. Tomaremos el papel de
Jim Peyton, un piloto de una plataforma de perforación de una empresa de servicio público que dejó la Tierra para embarcarse en un arriesgado pero lucrativo contrato en
E.D.N. III. Trabajando para la compañía Neo-Venus Construction (NEVEC), que prepara el planeta para su colonización, Jim se une a sus compañeros pioneros en la base Coronis e inicia la inspección del ignoto terreno y obtiene muestras del suministro de energía del planeta: la Energía Termal.
Con las reservas existentes de
Energía Termal de NEVEC agotándose el destino de la misión Coronis depende de la localización de la fuente natural del suministro de energía. Tras darse cuenta de que es una gran oportunidad para lucrarse y conseguir un billete de vuelta a su hogar con su familia, Jim acepta el riesgo del traicionero entorno y la amenaza de los Akrid autóctonos.
La historia por tanto se sitúa anterior a los dos primeros Lost Planet, descubriendo más detalles acerca del planeta y la historia colonial de E.D.N. III.
En la nueva demostración que nos enseñaron en este E3, a diferencia de nuestros primeros dos contactos, no vimos cinemáticas ni conocimos nuevos detalles de la historia, ni hubo escenas pilotando el robot, y el hasta el momento charlatán Jim Peyton se encontraba solo en una oscura caverna, combatiendo pequeños pero numerosos Akrid. Un tipo de alienígena con forma de vaina, casi como si la mitad de su cuerpo fuera una flor, que caían del techo y para combatirlos contábamos con una simple pistola, el arma básica que siempre nos acompañará. Además en esta sección, y por lo que hemos visto en otras partes del juego,
la munición no sobrará, y habrá que disparar con algo de cabeza.